Sepultado en el Cementerio de Darwin como tantos héroes que lucharon en la guerra, no sería hasta 2017 -mediante los trabajos de identificación- que se logró determinar a quién pertenecían sus restos. Pero su historia sobresale por un detalle indignante que cuestiona los procedimientos realizados en 1982 cuando inhumaron los cuerpos sin nombre: Omar Enrique Torres podría haber sido identificado desde el inicio si hubieran revisado sus pertenencias.Por: Mauro Calvagna y Yasmin Ali