El nuevo costo para las empresas de ignorar la inteligencia artificial: menos clientes, fuga de talento y pérdida de competitividad

Un relevamiento internacional muestra que la adopción de IA dejó de ser un diferencial y se convirtió en una condición para sostener relaciones comerciales y atraer profesionales.

La inteligencia artificial dejó de ser una innovación para convertirse en una condición clave para competir en el mercado.
La inteligencia artificial dejó de ser una innovación para convertirse en una condición clave para competir en el mercado. Foto: Freepik
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La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa de eficiencia para convertirse en un factor central en la toma de decisiones empresariales. Sin embargo, mientras su uso se expande rápidamente en el mundo profesional, una nueva brecha comienza a preocupar a las compañías: la diferencia entre la adopción formal de estas herramientas y la capacidad real de convertirlas en valor tangible para clientes, empleados y resultados financieros.

Así lo revela el informe global “El futuro de los profesionales 2026”, elaborado por Thomson Reuters, basado en una encuesta a 1.800 profesionales de 62 países de sectores como legal, fiscal, auditoría, contabilidad, compliance y gestión de riesgos.

Un estudio internacional advierte que las empresas que no aceleren la adopción de IA podrían perder clientes, talento e ingresos. Foto: Unsplash.

El estudio muestra un escenario contundente: el 74% de los profesionales ya utiliza herramientas de IA semanalmente, pero el 91% considera que sus organizaciones no están aprovechando todo su potencial. En paralelo, el 35% afirma que las ambiciones en materia de IA no se reflejan en el trabajo diario y casi uno de cada cinco sostiene que su empresa aún no tiene una estrategia clara.

La consecuencia de esta brecha comienza a ser concreta. A nivel global, el 78% de los clientes corporativos considera esenciales las mejoras de calidad impulsadas por IA, pero solo el 6% cree que la mayoría de los proveedores las está entregando. Como resultado, el 32% planea reconsiderar sus relaciones comerciales en los próximos 12 meses, lo que en Estados Unidos podría poner en juego hasta 143.000 millones de dólares en ingresos.

En Argentina, crece la presión para demostrar resultados concretos con inteligencia artificial ante clientes y empleados. Foto: REUTERS

En la misma línea, la compañía advirtió en otro pasaje del informe: “Estamos presenciando una clara división”, afirmó Steve Hasker, presidente y director ejecutivo de Thomson Reuters. “Las empresas que están implementando la IA están tomando la delantera. Aquellas que no lo hacen están comenzando a asumir riesgos reales en cuanto a talento, clientes y desempeño financiero. Cerrar esa brecha de ejecución es ahora un imperativo empresarial para las firmas profesionales.

El caso argentino: presión creciente y percepción de atraso

En América Latina, el fenómeno también se intensifica. Según el relevamiento, el 46% de los profesionales admite utilizar herramientas de IA no autorizadas por sus organizaciones, mientras que en Argentina el fenómeno de “shadow AI” alcanza el 49%, el nivel más alto de la región.

El uso de herramientas de IA no autorizadas dentro de las organizaciones ya representa un nuevo desafío en materia de seguridad y confidencialidad. Foto: Grok AI.

Además, el 39% de los profesionales argentinos considera esencial demostrar mejoras de productividad con IA, pero solo uno de cada diez cree que ese valor es visible para los clientes.

“El riesgo en Argentina ya no es potencial: empieza a verse en la brecha entre lo que los estudios hacen y lo que los clientes perciben”, explicó Adrián Fognini, Head de Mercados Internacionales de Thomson Reuters, según consigna el medio El Cronista. “El punto no es solo adoptar IA, sino convertirla en valor tangible para el cliente. Ahí se está definiendo la competitividad”.

El informe también señala que la mitad de las organizaciones en el país recibe pedidos de acelerar la adopción de IA, mientras que el 39% de los profesionales anticipa impactos en las relaciones comerciales si no se evidencian avances.

“Shadow AI” y riesgos operativos

Uno de los puntos más críticos del estudio es el crecimiento del uso de herramientas de IA no autorizadas. A nivel global, el 34% de los profesionales admite utilizarlas, cifra que trepa al 46% en América Latina y al 49% en Argentina.

La brecha entre las expectativas sobre la IA y su implementación real comienza a impactar en las relaciones comerciales. Foto: EFE

“El problema no es tecnológico, es operacional: cuando la IA no está incorporada en el trabajo, los profesionales recurren a herramientas fuera del entorno controlado para resolver en la práctica”, advirtió Fognini. Este fenómeno incrementa riesgos de confidencialidad, calidad y reputación para las organizaciones.

El informe también destaca que el 96% de los profesionales exige que la IA proteja datos confidenciales, el 94% reclama contenido verificado y el 90% necesita resultados explicables y defendibles. Sin embargo, el 41% no cuenta con acceso a herramientas de nivel profesional que cumplan esos estándares.

Talento en movimiento: la otra presión silenciosa

La brecha entre expectativas y resultados también impacta en el mercado laboral. En América Latina, el 72% de los profesionales afirma que el acceso a IA influye en sus decisiones de carrera. A nivel global, uno de cada cuatro (24%) considera cambiar de trabajo en los próximos dos años si no percibe el valor esperado, y el 13% lo haría en los próximos 12 meses.

Sin embargo, casi la mitad de los altos directivos cree que la presión sobre el talento tardará al menos tres años en materializarse, lo que el informe identifica como un punto ciego estratégico.

Cada vez más profesionales consideran el acceso a inteligencia artificial como un factor decisivo para elegir dónde trabajar. Foto: Freepik

“El profesional más valorado no será el que más utiliza IA, sino el que mejor aplica el juicio sobre lo que produce”, sostuvo Fognini. “La IA asume la base del trabajo, investigación, organización, redacción inicial, y libera al profesional para lo que marca la diferencia: el juicio y la relación con el cliente”.

El nuevo estándar: IA confiable y verificable

Desde Thomson Reuters plantean que la solución no pasa solo por adoptar IA, sino por hacerlo bajo estándares de alta confiabilidad. La empresa denomina a este enfoque “IA de grado fiduciario”, orientada a garantizar seguridad, trazabilidad y resultados verificables en entornos profesionales críticos.

“No todas las IA son iguales. En profesiones donde existe una responsabilidad real, el estándar debe ser mucho más alto”, afirmó Hasker. “Cuando los resultados influyen en decisiones legales, presentaciones regulatorias o asesoramiento a clientes, ‘casi correcto’ no es suficiente. Por eso desarrollamos lo que llamamos IA de Grado Fiduciario, que los profesionales de la tecnología pueden verificar, confiar y, en última instancia, respaldar.