
San Martín de los Andes vuelve a demostrar por qué es uno de los destinos más irresistibles de la Patagonia argentina. Rodeada de montañas, lagos cristalinos, bosques nativos y una calidez humana que enamora a los viajeros, la ciudad neuquina fue reconocida internacionalmente como uno de los lugares más hospitalarios del planeta.
El dato no pasó inadvertido: en la 14.ª edición de los Traveller Review Awards 2026 de Booking.com, San Martín de los Andes quedó ubicada dentro del top 10 mundial de ciudades más hospitalarias, una distinción basada en millones de comentarios verificados de turistas de todo el mundo. Según Booking.com, estos premios se definieron a partir de más de 372 millones de reseñas verificadas publicadas entre diciembre de 2022 y noviembre de 2025.
La ciudad argentina se posicionó en el tercer lugar del ranking internacional, detrás de Montepulciano, Italia, y Magong, Taiwán, y por encima de destinos de Reino Unido, Estados Unidos, Brasil, Namibia, Japón, Australia y Lituania.
Por qué San Martín de los Andes enamora a viajeros de todo el mundo
El reconocimiento no se explica solo por sus paisajes. San Martín de los Andes combina naturaleza, gastronomía, aventura, descanso y atención cercana, una fórmula difícil de igualar. La ciudad se destaca por su capacidad para recibir visitantes sin perder su identidad local, algo cada vez más valorado por quienes buscan experiencias auténticas.

A orillas del lago Lácar, el centro urbano conserva una estética de montaña, con calles tranquilas, construcciones de madera y piedra, plazas arboladas y una costanera que se convirtió en una de las postales más fotografiadas de la Patagonia.
Pero su verdadero encanto aparece cuando el viaje empieza a expandirse hacia los alrededores: lagos escondidos, senderos en bosques nativos, miradores naturales, casas de té históricas y excursiones que conectan al visitante con el ritmo pausado del sur argentino.
Lago Meliquina: naturaleza, silencio y desconexión total
Uno de los planes más elegidos cerca de San Martín de los Andes es visitar el lago Meliquina, ubicado a unos 40 kilómetros de la ciudad. Este rincón patagónico es ideal para quienes quieren alejarse del ruido, respirar aire puro y disfrutar de un paisaje donde predominan el azul intenso del agua y el verde profundo del bosque.
Allí se pueden realizar actividades como kayak, pesca con mosca, trekking o caminatas tranquilas por la zona. También es una excelente opción para pasar el día, tomar fotografías, descansar frente al lago o simplemente contemplar uno de los escenarios naturales más serenos de Neuquén.
Senderos, aventura y el imponente Parque Nacional Lanín
Para los amantes de la aventura, San Martín de los Andes es una puerta de entrada privilegiada al Parque Nacional Lanín. Sus senderos permiten descubrir especies nativas, ríos de montaña, vistas panorámicas y paisajes dominados por la presencia del volcán Lanín, uno de los grandes símbolos de la región.

Las caminatas guiadas son una de las actividades más recomendadas, especialmente para quienes desean conocer el entorno con información local y seguridad. Algunas excursiones terminan con momentos de descanso junto a ríos como el Malleo, donde el sonido del agua y el silencio del bosque se convierten en parte central de la experiencia.
La casa de té Arrayán, una parada clásica con vista al lago Lácar
Entre los lugares más tradicionales de San Martín de los Andes aparece la casa de té Arrayán, considerada la más antigua de la Patagonia. Inaugurada en 1939, se ubica sobre la ladera del cerro Comandante Díaz y ofrece una vista panorámica privilegiada del lago Lácar.
Este sitio es perfecto para quienes buscan una pausa cálida después de recorrer la ciudad. Sus meriendas, platos dulces y opciones saladas la transforman en una experiencia que combina historia, sabor y paisaje. Además, en las cercanías nace un sendero rodeado de araucarias y cipreses, ideal para completar la visita con una caminata breve.
Arte patagónico en medio del bosque
San Martín de los Andes también sorprende con propuestas culturales fuera del circuito más tradicional. Una de ellas es la Colección Georg, una galería de arte ubicada en un entorno natural, donde se exhiben pinturas, esculturas, fotografías y piezas de artistas patagónicos.
El espacio combina arquitectura, bosque y arte regional, y demuestra que la ciudad no solo ofrece montaña y lagos, sino también experiencias pensadas para viajeros curiosos que buscan descubrir otra cara del destino.
Un destino ideal para vacaciones de invierno y escapadas todo el año
Aunque el invierno convierte a San Martín de los Andes en una opción muy buscada por quienes viajan a esquiar o hacer snowboard en la zona de Chapelco, la ciudad tiene propuestas durante todo el año. Entre las actividades más populares se destacan el trekking, rafting, mountain bike, cabalgatas, pesca deportiva, remo y recorridos por la Ruta de los Siete Lagos.
Además, su oferta hotelera y gastronómica es amplia, con alternativas para distintos presupuestos y estilos de viaje. Desde cabañas familiares hasta alojamientos boutique, y desde platos regionales como trucha, ciervo o cordero hasta cocina de autor, la ciudad ofrece una experiencia completa.
Cómo llegar a San Martín de los Andes
San Martín de los Andes se encuentra al sur de la provincia de Neuquén, a unos 430 kilómetros de la ciudad de Neuquén y aproximadamente 1650 kilómetros de Buenos Aires. El aeropuerto Chapelco, oficialmente llamado Aviador Carlos Campos, está ubicado a unos 22 kilómetros del centro.
También es el punto de inicio de uno de los recorridos más famosos del país: el Camino de los Siete Lagos, que conecta la ciudad con Villa La Angostura y otros paisajes icónicos del sur argentino.
San Martín de los Andes, el lugar al que todos quieren volver
El secreto de San Martín de los Andes parece estar en su equilibrio. Tiene paisajes de impacto, servicios turísticos de calidad y una hospitalidad que deja huella. No es solo un destino para visitar: es un lugar que invita a bajar el ritmo, mirar alrededor y quedarse un poco más.
Por eso, su reconocimiento internacional no sorprende. La ciudad neuquina logró algo que pocos destinos consiguen: convertirse en una experiencia emocional. Y quizás esa sea la verdadera razón por la que tantos viajeros, después de conocerla, empiezan a planear el regreso.














