La psicología asegura que los niños que cuentan baldosas potencian habilidades cognitivas en la adultez

Los especialistas aseguran que ese juego simple de la infancia entrena la atención y la memoria, y puede marcar la diferencia en el futuro profesional.

La psicología asegura que los niños que cuentan baldosas potencian habilidades cognitivas en la adultez (Foto Gemini)
La psicología asegura que los niños que cuentan baldosas potencian habilidades cognitivas en la adultez (Foto Gemini) Foto: Gemini
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Muchos niños están acostumbrados a caminar por la vereda y contar las baldosas una por una. Lo que parece una simple distracción, para la psicología se trata de una costumbre que puede dejar huellas profundas en el desarrollo de la mente.

Según los expertos, contar baldosas obliga a los chicos a focalizar la atención, seguir secuencias y observar el entorno con detalle. Esa repetición, sumada a la enorme plasticidad cerebral de la niñez, fortalece conexiones neuronales que luego resultan útiles en la vida adulta.

Cómo impacta en la memoria y la lógica

Durante la infancia, cada experiencia cotidiana moldea el cerebro. Al contar objetos o seguir patrones, los chicos entrenan la memoria, la atención sostenida y la lógica secuencial, casi sin darse cuenta.

Investigaciones recientes sugieren que estos circuitos cerebrales favorecen el reconocimiento de rostros, la comprensión del lenguaje y la resolución de problemas matemáticos en etapas posteriores.

Durante la infancia, cada experiencia cotidiana moldea el cerebro (Foto Gemini) Foto: Gemini

Detectar patrones: una ventaja para ciertas profesiones

Fijarse en los azulejos y enumerarlos estimula la observación de detalles y la detección de patrones. Por eso, quienes de chicos solían contar baldosas pueden conservar una ventaja en profesiones como arquitectura, diseño o investigación, donde la precisión y la atención minuciosa son fundamentales.

Este tipo de juegos nacen de la curiosidad y llevan a los chicos a explorar el entorno con sus propias herramientas cognitivas. Observar, comparar, clasificar y buscar patrones son ejercicios que, repetidos, fortalecen la memoria operativa, la atención y la capacidad de resolver situaciones nuevas.

El desafío de las pantallas y la falta de concentración

Hoy, el celular se transformó en una fuente constante de estímulos que mantiene al cerebro en alerta. Una revisión publicada en World Psychiatry advierte que la exposición digital afecta la atención, la memoria y la cognición social.

Frente a la distracción digital, los especialistas recomiendan recuperar espacios de atención sostenida en la infancia. Limitar el uso de pantallas y promover actividades de observación puede ayudar a consolidar las redes neuronales que serán clave en la vida adulta.