Entre Pueblos, el parador de la Ruta 2 con sándwiches imperdibles.
Entre Pueblos, el parador de la Ruta 2 con sándwiches imperdibles. Foto: NA.

A la hora de planificar las vacaciones, la Costa Atlántica vuelve a posicionarse como uno de los destinos preferidos de los argentinos. Pero el descanso no empieza al llegar: arrancan desde el momento en que uno se sube al auto. Para hacer más llevadero el viaje, la Ruta 2 se convierte en aliada con paradas estratégicas donde comer sánguches bien abundantes, ideales para acompañar con unos buenos mates.

En ese recorrido rumbo al mar, no todas las paradas son las de siempre. A la altura de Chascomús, un parador comenzó a romper con la lógica tradicional gracias a una propuesta simple pero bien lograda: sánguches artesanales, XL y pensados para comer rico y sin apuro en medio del viaje. Una excusa perfecta para frenar, recargar energías y seguir camino hacia la costa.

Se trata del parador Entre Pueblos, que está ubicado en el kilómetro 122 de la Ruta 2 en frente del ACA de Chascomús y no es un café al paso ni un bodegón clásico. Tampoco una estación de servicio con menú genérico. La carta es corta, directa y gira exclusivamente alrededor del sándwich como plato principal.

El resultado es una parada que funciona tanto para quienes frenan apurados para despejarse un poco del manejo, tanto como para los que deciden sentarse sin tanto apuro antes de seguir camino.

Entre Pueblos, el parador de la Ruta 2 con sándwiches imperdibles. Foto: NA.

En ese tramo, la Ruta 2 funciona como un verdadero corredor entre pueblos bonaerenses. El recorrido más clásico y el que suele asociarse a estas paradas gastronómicas une principalmente: Buenos Aires (CABA y Gran Buenos Aires), Chascomús, Lezama, Castelli, Dolores, Maipú y Coronel Vidal. Y desde ahí continúa hacia los grandes destinos de la Costa Atlántica, como Mar del Plata, Villa Gesell, Pinamar y Mar de Ajó, a través de las rutas de conexión.

Sánguches artesanales con producto de verdad: qué opciones hay y cuánto cuestan

El diferencial está en los ingredientes. La mayoría de los sándwiches ronda los $15.000, con una sola opción apenas por encima, y todos apuntan a una lógica similar: fiambres artesanales, quesos bien elegidos y acompañamientos que suman sin tapar el sabor principal.

Uno de los más pedidos es el pastrami ahumado artesanal, servido con queso provolone, pimientos asados, rúcula y una salsa intensa que termina de cerrar el conjunto. También se destacan el jamón crudo curado artesanal, con cherries confitados y pesto de tomates secos, y la mortadela artesanal con nuez, una combinación poco habitual en la ruta pero muy bien resuelta.

Para quienes prefieren carnes calientes, hay opciones como el lomito de cerdo a las hierbas, acompañado por cebollas agridulces y barbacoa ahumada, o el pollo grillado, que es la única alternativa que sube a $16.000. También hay una opción vegetariana a base de verduras asadas, que no queda relegada y mantiene el mismo nivel que el resto de la carta.

Uno de sus sellos distintivos es el pan tostado, que le aporta una textura particular a cada preparación. Las porciones son generosas y los precios accesibles. Además, permite elegir opciones del menú o armar el sánguche a gusto. Todos los sándwiches están pensados para ser contundentes, ideales para compartir o para encarar el tramo final del viaje sin hambre.

Entre Pueblos, el parador de la Ruta 2 con sándwiches imperdibles. Foto: NA.

Además, ofrecen opción sin TACC, con un adicional de $2.500, algo poco frecuente en paradores de ruta y que suma puntos para quienes necesitan alternativas específicas

Una parada estratégica en Chascomús

El local está ubicado directamente sobre la Ruta Provincial 2, en Chascomús, una ciudad que históricamente funciona como punto de corte antes de llegar a la Costa. La ubicación lo convierte en una opción práctica tanto a la ida como a la vuelta, sin necesidad de desviarse demasiado del camino principal.

Se encuentra en el kilómetro 122 de la Ruta 2, en sentido hacia la Ciudad de Buenos Aires. Atiende de lunes a miércoles de 9 a 21, y de jueves a domingo extiende su horario hasta las 23.

Así, la Ruta 2 deja de ser solo un camino hacia el mar y se transforma en parte del plan. Entre pueblos, mates y sándwiches bien cargados, el viaje tiene otro gustito. Al final, no se trata solo de llegar al destino, sino de hacer del recorrido una experiencia única.