Un bodegón con ambiente histórico en Almagro: platos tradicionales y porciones abundantes para disfrutar de los sabores
Este bodegón de Buenos Aires rinde homenaje a la gastronomía porteña con platos tradicionales, tragos emblemáticos y un entorno que evoca la ciudad de los años ’40 y ’50.
La Ciudad de Buenos Aires ofrece gran cantidad de opciones culinarias y todo tipo de restaurantes y bodegones, y el barrio de Almagro es uno de los que más destaca en este sentido.
Por ejemplo, está la opción de La Capitana, un bodegón que es uno de los referentes en cuanto a las opciones culinarias porteñas. Con un puntaje cercano a la perfección en Google Maps (4,9 sobre 5), este restaurante rinde homenaje a los sabores tradicionales de la cocina local y ofrece porciones abundantes en un ambiente íntimo que remite a la Buenos Aires de mediados del siglo XX.

¿Cómo es La Capitana por dentro?
El visitante, apenas ingresa, es recibido por gigantes vitrales azules que le rinden homenaje a Eva Perón, mientras las mesas y barras de madera junto a lámparas de araña evocan la elegancia de los años ’40 y ’50.
El local tiene dos salones, uno en la planta baja con luces tenues y el otro es la terraza, un escenario perfecto para las tardes de verano.
La música que siempre acompaña es de tangos y boleros, lo que completa la experiencia con un toque genuinamente porteño.
El recorrido gastronómico comienza con un plato para compartir llamado “Caricias de la Abuela”, pequeños bocaditos triangulares elaborados con harina leudante y harina paraguaya, acompañados de una salsa de berenjenas ahumadas. Este detalle se acompaña con el trago Evita Capitana, un vermú con naranja, soda y mucho hielo, que prepara el paladar para lo que sigue. Entre los aperitivos destacan propuestas como el Chapadmalal, un tinto de verano con malbec y especias; la Descamisada, a base de hesperidina y vermú rosso; y el Almagro Obrero, un trago refrescante con amargo obrero, campari y pomelo.
Las entradas son abundantes y clásicas. La tortilla de papa rellena de queso y panceta ahumada, las mollejas al verdeo doradas al hierro y la provoleta La Capitana gratinada en horno de barro son solo algunos ejemplos. Los platos principales combinan tradición e historia: el osobuco al malbec braseado al horno de barro, el Pastel del General con ternera braseada y queso ahumado, y la clásica milanesa en sus versiones tradicional y napolitana. Otras opciones destacadas incluyen el pastel de cordero, el bife argentino, la bondiola de cerdo a la ciruela, el pollo a la antigua y los canelones de Petrona, todos con preparaciones generosas y de sabores intensos.

La sobremesa se disfruta con postres que siguen rindiendo tributo a la tradición porteña: el vigilante de fresco y boniato, el flan mixto, la copa Vetturino tiramisú, el Cabecita Negra y el crumble de manzana con helado de crema americana.
En conclusión, La Capitana ofrece una gran experiencia culinaria en Buenos Aires, con opciones generosas, tragos emblemáticos y música que evoca a la nostalgia.



















