1745 Café Bistró
1745 Café Bistró Foto: Instagram

Enero en Buenos Aires es irresistible para los que se quedan en la ciudad: hay poca gente, se llega más rápido a todos lados y eso deja tiempo para el disfrute. Los almuerzos se pueden prolongar un rato más en la quietud de un convento, por ejemplo. ¿Un convento? Sí, porque hay varios que comparten sus espacios con restaurantes y bares que aprovecharon esas paredes anchas y antiguas para ofrecer un servicio de comida casera, gourmet y a buenos precios.

Y también se convertirán en un oasis para escapar de las multitudes cuando la gran urbe porteña vuelva a llenarse de trabajadores. Aquí seleccionamos cuatro propuestas para descubrir este verano:

Paseo del Convento de San Ramón: un clásico

Aquí los mediodías son tranquilos, rodeados de verde y a pasos de la City porteña. El Patio abre sólo al mediodía, hasta las 15.30, y los platos abundantes tienen precio moderado. Se puede comer dentro del restaurante o en la galería con piso de damero. El Patio lleva 30 años ofreciendo comidas y servicio de bar. Muchos lo conocen directamente por El Convento.

El Convento de San Ramón Nonato es un sitio histórico fundado en 1603 por fray Pedro López Valero de la Orden Mercedaria y fue declarado monumento histórico. Ofrece un remanso de paz y diversas actividades culturales además de sus funciones religiosas. En su patio, entre historia y devoción, se respira una atmósfera única. Además de su función religiosa, fue un foco de difusión de cultura y donde se creó la archicofradía del Rosario de Nuestra Señora de la Merced en 1732.

El Patio en el Convento de San Ramón Nonato. Foto: Instagram.

En la actualidad la Orden de la Merced goza de la tenencia del convento, otorgada por el Gobierno Nacional a través de dos decretos en 1963, después de 140 años de ocupación. En la actualidad las aulas que se usaron para educar a los pobres son empleadas como salones para conferencias, talleres y teatro, entre otras actividades culturales.

A su vez, permite observar el verde del jardín que corta con la vista de las edificaciones adyacentes del microcentro porteño. Asimismo, para completar la postal, hay locales de venta de antigüedades y libros.

El Convento Restaurante Foto: Instagram

Desde 1996 funciona, en el segundo piso el Teatro El Convento que maneja la Compañía de Teatro Argentino de Cámara. Dirección: Reconquista 269, CABA. Instagram: @elconvento.restaurant.

Avito Bistró Café: un convento restaurado

Aseguran tener una cocina “honesta, confortable y de temporada. Recetas de siempre con toques de autor, sin olvidarnos del pasado, respetando el presente y soñando con un futuro más rico”. Este restaurante encontró su hogar en un ex convento de monjas con 120 años de historia, donde la oración dio paso a la degustación, conservando el espíritu del lugar y reinventándolo para ofrecer una experiencia gastronómica que vale la pena conocer.

Avito Bistró Café. Foto: Instagram.

Este proyecto marca la primera incursión en Buenos Aires del chef cordobés Julio Figueroa, reconocido en su provincia por sus exitosos emprendimientos gastronómicos. Ubicado a dos cuadras de la Plaza Arenales, en una zona residencial del barrio de Devoto, el restaurante funciona en el histórico convento Nuestra Señora de la Misericordia, un edificio que fue sede del geriátrico y la enfermería de las hermanas de la congregación. El restaurante se instaló en la capilla del convento de las hermanas de la Misericordia. Tras ser vendido a la constructora MMCV, el lugar fue transformado en un complejo de lujo con dos piletas y departamentos, pero mantuvo su esencia arquitectónica.

El espacio de Ávito conserva elementos originales del convento, como las baldosas centenarias de Savona y le incorporaron detalles modernos. Con amplios ventanales, techos altos, paredes blancas y carpintería en negro, el restaurante ofrece un ambiente luminoso y acogedor. Una gran barra recibe a los comensales al entrar y las mesas de diseño en madera clara se distribuyen a lo largo de un corredor y en dos salones. Además cuenta con un deck al frente y un patio externo, ideales para disfrutar de la experiencia al aire libre.

Avito Bistró Café. Foto: Instagram.

Aquí el plato estrella es el ojo de bife con hueso o los ñoquis de ricotta de cabra, trufa y yema de huevo. Una de las entradas que más salen es la selección de quesos servida con miel de panal y los barquillos norteños de cabrito, una especie de mini tacos hechos con una masa de arroz procesado y almidones reutilizados de la barra, en línea con la filosofía de cocina sin desperdicio que predica Julio. Para el postre, las opciones incluyen un cubanito de chocolate amargo con dátiles, una pavlova de limón y pastelitos de sobrasada y provolone con dulce de zapallo y miel, que se destacan por su masa hojaldrada.

Abre domingo, lunes y martes de 8 a 21, miércoles, jueves, viernes y sábado de 8 a 0. Dirección: Pareja 3670, CABA. Instagram: @avito.bistrocafe

1745 Café Bistró: pet friendly

Un oasis dentro del Monasterio de Santa Catalina en el Microcentro, que abre de lunes a viernes de 9 a 20 y los sábados de 9 a 17. Aquí alguna vez funcionó un convento del siglo XVIII. Fundado en 1745, el monasterio de Santa Catalina fue el hogar de monjas de clausura (el primero sólo de mujeres de Buenos Aires) y hoy es un rincón de historia, arte y paz en medio de la ciudad. Detrás de sus puertas se puede descubrir un sitio tranquilo. Ofrecen carta de desayunos, almuerzos, meriendas, tapeos y café de especialidad.

1745 Café Bistró. Foto: Instagram.

Su impronta colonial lo convierte en un oasis de verde y silencioso. Todo el patio está rodeado por galerías abovedadas y fue construido con ladrillo y cal. Café Bistró 1745 queda en el medio de sus jardines. Para el almuerzo ofrece platos como la Ensalada Halloumi; el Paillard de pollo grillé con tortilla de papas y ensalada; o la Milanesa con fetuccini, manteca y parmesano. Sin dudas aquí la visita se convierte en una experiencia única.

1745 Café Bistró Foto: Instagram
1745 Café Bistró Foto: Instagram

Dirección: San Martín 705, CABA. Instagram: @1745cafebistro

Atis Bar: un laberinto entre plantas

Fue un convento jesuita, una residencia para inmigrantes, un hostel y luego incursionó en el rubro gastronómico. Atis remite a la mitología griega, un ser cuyo nacimiento se celebraba en Roma el 21 de marzo, con el equinoccio de primavera. En él se inspiraron quienes están al frente del bar para nombrarlo, porque el lugar cuenta con una terraza escondida rodeada por más de 500 tipos de plantas.

Atis Bar. Foto: Instagram.

La historia de la casona data de 1890. En sus inicios, fue un convento jesuita de habitaciones pequeñas y espacios comunes amplios que se comunicaba entre sí por medio de pasillos, escaleras y patios abiertos. El 30 de diciembre de 2020, en plena pandemia, se inauguró el bar, y todavía se mantiene. Trabajan por orden de llegada. Abre de domingos a jueves de 10 a 1, viernes y sábados de 10 a 2.

Dirección: Perú 1024, CABA. Instagram: @atis.bar