Un paraje rural de ensueño de solo 28 habitantes: senderos y mucha naturaleza a solo 4 horas de CABA
Un lugar que todavía no fue fundado oficialmente como pueblo, es un destino turístico conocido por su tranquilidad, su viejo almacén, actividades al aire libre y su entorno natural.
De cara al fin de semana largo, un paraje rural en el partido de Azul, Buenos Aires, es una gran posibilidad de alejarse del ruido de la ciudad para refugiarse unos días entre la naturaleza.
Bautizado como Pablo Acosta, este lugar -que nunca se fundó formalmente como pueblo y hoy tiene una población muy reducida, de tan solo 28 habitantes- se convirtió en un punto de interés para el turismo rural, con actividades al aire libre como senderismo y paseos en bicicleta.

Pablo Acosta es conocido principalmente por “El Viejo Almacén”, un antiguo almacén de ramos generales restaurado que funciona como destino turístico. Este almacén histórico de 1900, que fue reabierto en 2005, se convirtió en un restaurante de gastronomía regional, ofreciendo picadas, asados y platos típicos. También ofrece servicio de alojamiento y es un punto central de actividad en el paraje.
Allí se puede probar embutidos y platos tradicionales, hacer día de campo con asado incluido durante fines de semana y feriados y hospedarse en sus cabañas, ideal para pasar una noche en total tranquilidad.
Incluso, El Viejo Almacén fue testigo directo de un hecho que marcó la historia argentina. Cuando el ex presidente Fernando De la Rúa salió con el helicóptero de la Casa Rosada en 2001 y nadie sabía dónde podía estar, en realidad estaba en el almacén que una familia restauró y que, apostando por el turismo rural y la gastronomía, logró reactivar el paraje serrano donde las formaciones rocosas más antiguas de la Tierra son el telón de fondo de un paisaje encantador.

Los atractivos principales de Pablo Acosta
Además del almacén, Pablo Acosta guarda rincones que invitan a bajar un cambio sin alejarse demasiado de la Ciudad de Buenos Aires. Los visitantes suelen llegar para pasar el día, compartir un mate bajo los árboles, comer algo típico o recorrer los alrededores en bicicleta.
Por si fuera poco, a 15 kilómetros del pueblo aparece el Parador Boca de las Sierras, uno de los miradores más buscados de la región. Se ubica en una elevación suave desde donde se observan las sierras bonaerenses y se puede apreciar la escultura El Malón, obra icónica de Carlos Regazzoni. Es un punto ideal para hacer senderismo, sacar fotos y disfrutar un paisaje poco habitual en la provincia.



















