El bodegón de CABA que cautiva con sus platos abundantes: dónde comer pastas y carne cerca del Obelisco
Este restaurante se destaca del resto no solo por sus platos abundantes y sus precios accesibles, sino porque funciona hace casi 90 años.

La Ciudad de Buenos Aires está repleta de todo tipo de ofertas gastronómicas donde se puede disfrutar de diversos platos abundantes y a precios accesibles. En ese sentido, hay un bodegón que se destaca del resto por estar abierto hace casi 90 años, atrayendo a los comensales de la zona.
Un bodegón con mucha historia: Pippo funciona hace casi 90 años
Se trata de Pippo, un restaurante ubicado en el centro de la ciudad que logró ser un icono de la gastronomía local. No solo es elegido por la gente por sus platos abundantes y sus precios accesibles, sino por la excelente atención que brindan.
La historia de Pippo Paraná es la de un clásico porteño que logró atravesar generaciones sin perder su esencia.

Nació en 1936 y, décadas más tarde, en 1967, abrió su local que con el tiempo se transformaría en un punto de encuentro emblemático de la ciudad. En una Buenos Aires marcada por cafés notables, teatros y bodegones, Pippo supo ganarse un lugar propio, al nivel de símbolos cotidianos como la calle Corrientes o el ritual del colectivo.
Desde sus inicios, el restaurante se caracterizó por una propuesta simple pero efectiva: cocina casera argentina, platos abundantes, precios accesibles y un ambiente familiar. Esa combinación hizo que, a lo largo de los años, sus mesas reunieran a todo tipo de comensales: trabajadores, artistas, músicos, deportistas y políticos, reflejando la diversidad social porteña.
Uno de los rasgos más distintivos de Pippo fue su continuidad: el negocio se mantuvo activo a lo largo de tres generaciones, conservando el mismo espíritu original. En un contexto donde muchos bodegones históricos cerraron o cambiaron su identidad, Pippo logró sostener su vigencia.

Además, su fama creció por platos que se volvieron marca registrada —especialmente las pastas y la cocina contundente— y por un clima que invitaba a quedarse: cenas largas, sobremesas y encuentros que muchas veces se extendían hasta la madrugada.
En síntesis, Pippo Paraná no es solo un restaurante: es parte de la memoria gastronómica de Buenos Aires, un lugar donde tradición, identidad y comida se mezclan para contar una historia bien porteña.
Pastas y carnes en tamaño XL: estas son las especialidades de Pippo
Dentro de la extensa carta que ofrece el bodegón, se puede pedir desde pastas, minutas, carnes a la parrilla, hasta los clásicos postres argentinos:
Pastas
- Vermicellis
- Ravioles de pollo y verdura
- Ravioles de ricota
- Ñoquis de papa
- Ñoqui tricolor
- Fucciles al Huevo
- Tallarines al huevo
- Sorrentinos de jamón y mozzarella
- Lasagna carne

Parrilla
- Bife de chorizo con guarnición
- Bife de chorizo “Pippo”
- Tira de asado grande con guarnición
- Asado mediano con guarnición
- Chorizo o morcilla
- Provoleta
- Parrillada para 3, incluye papas fritas
Ensaladas
- Ensaladas hasta tres gustos
- Arroz, tomate y huevo
- Ensalada César con pollo
Minutas
- Empanada de carne
- Empanada de jamón y queso
- Milanesa de ternera con guarnición
- Papas fritas
- Puré de papas
- Polenta a la bolognesa

Postres
- Flan
- Budín de pan
- Recargo dulce de leche
- Recargo crema
- Queso y dulce
- Almendrado
- Bombón escocés
Dónde queda y cómo llegar a Pippo desde el Obelisco
El bodegón está ubicado en la calle Paraná 356, CABA. La recomendación es llegar a tiempo ya que se suele llenar de gente y hay fila para ingresar. Cabe destacar que no se aceptan reservas.
Las líneas de colectivo que te acercan a Pippo son: 24, 102, 23, 140, 17, 26, 12 y 37. Además, se puede tomar subte: la estación Uruguay de la línea B, Sáenz Peña de la línea A, Tribunales de la línea D y Diagonal Norte de la línea C.
Pippo abre al público de martes a jueves de 12 a 00 horas, y de viernes a domingo de 12 a 01 horas. El único día que cierra son los lunes.

















