La compañía enfrenta embargos millonarios, una fuerte reducción de personal y un intento de reconversión para sostener su actividad.
La compañía enfrenta embargos millonarios, una fuerte reducción de personal y un intento de reconversión para sostener su actividad. Foto: Imagen generada con Copilot para Canal26.com.

La crisis de la industria textil argentina suma un nuevo capítulo en un contexto económico complicado para el sector. En esta oportunidad, se dio a conocer la delicada situación de Fantome Group, una empresa que durante años estuvo vinculada a la producción de indumentaria para marcas de renombre como Reebok, Kappa, Cheeky y Kevingston.

El ingreso en concurso preventivo confirma las dificultades estructurales que enfrenta el sector. La compañía, fundada en 2018 y radicada en Villa Devoto, supo consolidarse como un actor relevante dentro de la cadena de valor textil, con un plantel que llegó a alcanzar los 120 trabajadores. Sin embargo, la combinación de factores internos y externos deterioró progresivamente su situación financiera.

Con solo una fracción de su estructura original, la firma busca reorganizarse mientras redefine su modelo de negocio. Foto: Unsplash.

Uno de los puntos de quiebre se produjo en 2020, cuando Kevingston decidió abandonar la producción local y optar por la importación de prendas. Esta decisión impactó de lleno en Fantome Group, que perdió a su principal cliente y debió replantear su modelo de negocios.

Aunque logró sostenerse temporalmente gracias a acuerdos con Distrinando S.A., empresa que gestiona las licencias de Kappa y Reebok en el país, el final de ese contrato en 2025 marcó un nuevo retroceso. La caída en la demanda y la pérdida de volumen de producción profundizaron la crisis.

El cuadro financiero se volvió aún más crítico con la acumulación de deudas, cheques rechazados por unos 45 millones de pesos y embargos judiciales que superan los 130 millones. Este escenario derivó en la cesación de pagos y obligó a la empresa a recurrir al concurso preventivo como mecanismo para evitar la quiebra.

Además, el impacto social es significativo: la plantilla de empleados se redujo de 120 a apenas 20 trabajadores, reflejando la contracción de la actividad.

La estrategia ahora apunta a sostener ingresos con nuevas unidades mientras intenta ordenar su situación judicial y financiera. Foto: Foto generada con IA

Desde la empresa apuntan a factores estructurales que afectan a toda la industria, como la competencia de productos importados a precios más bajos, el aumento de costos en insumos, energía y salarios, y la presión impositiva. También denuncian la falta de controles efectivos frente a prácticas de dumping.

En un intento por sobrevivir, Fantome Group lanzó una marca propia, abrió un local minorista en Belgrano y desarrolló una unidad de bordado y estampado. No obstante, estas iniciativas aún no logran equilibrar la caída del negocio mayorista.

El caso de Fantome Group se suma a una lista creciente de empresas textiles en dificultades y pone de relieve los desafíos que enfrenta el sector en Argentina. Mientras tanto, la firma busca reordenarse financieramente y sostener su continuidad en un contexto que sigue siendo incierto.

La industria operó con el 54,6% de su capacidad instalada en febrero 2026

En febrero de 2026, la industria utilizó el 54,6% de su capacidad instalada frente al 58,6% del mismo mes del año anterior, según indicó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El informe dejó entrever una leve mejora, pero registró el febrero más bajo en diez años y se publicó este viernes 17 de abril luego de haberse difundido que los salarios crecieron un 2,4%, aunque perdieron contra la inflación.

Uno de los sectores que superó el rango general de utilización de la capacidad instalada fue el de refinación del petróleo, que alcanzó los 88,9%.