
La Unión Industrial Argentina (UIA) respaldó las “Rondas de Negocios RIGI”, la iniciativa que el ministro de Economía Luis Caputo presentó para vincular a los grandes proyectos de inversión adheridos al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) con proveedores nacionales. La entidad que conduce Martín Rappallini consideró que el esquema representa una oportunidad para que parte de los recursos destinados a los grandes emprendimientos se traslade al entramado productivo argentino.
“Celebramos la iniciativa anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, sobre las ‘Rondas de Negocios RIGI’ para vincular a los proyectos de inversión con proveedores locales”, señaló la UIA en un comunicado.
La organización remarcó que la propuesta forma parte de un trabajo conjunto que viene desarrollando con el Ministerio de Economía y destacó que las grandes inversiones “pueden y deben generar oportunidades para todo el entramado productivo argentino”.
La primera ronda se realizará el 29 de octubre en Rosario, Santa Fe, con la participación de empresas incluidas en el RIGI y otras 25 firmas. El encuentro será organizado por el Ministerio de Economía y funcionará como el inicio de un ciclo de reuniones que buscará tener continuidad.
El objetivo es generar un contacto directo entre los proyectos de minería, industria e infraestructura alcanzados por el régimen y los proveedores locales de bienes y servicios. La intención oficial es que las empresas puedan conocer los cronogramas de inversión y, a partir de esa información, identificar nuevas oportunidades comerciales.
Qué dijo Caputo sobre los proveedores nacionales
Caputo había señalado además el impacto que los proyectos del RIGI ya tienen sobre las empresas argentinas. Según el ministro, el 86% de lo invertido bajo el régimen se destinó a empresas nacionales, mientras que más de 1.200 proveedores fueron movilizados en distintas partes del país.
La estrategia de las Rondas de Negocios apunta a profundizar ese vínculo entre los grandes proyectos y las compañías locales, en particular mediante una mayor previsibilidad sobre las necesidades de bienes y servicios que tendrán las inversiones durante su desarrollo.
Para la UIA, el desafío no pasa solamente por atraer capitales, sino también por lograr que esas inversiones generen capacidades productivas en el país.
En paralelo, la entidad fabril destacó la decisión de TGN de avanzar con el Gasoducto Manuel Belgrano, una obra destinada a transportar gas de Vaca Muerta hacia el centro, norte y litoral del país y consideró que el proyecto permitirá atender problemas de abastecimiento energético que afectan tanto a pequeñas como a grandes empresas industriales.
“Atraer inversiones y desarrollar proveedores requiere también contar con la infraestructura necesaria para producir”, planteó la organización, que definió a la energía como “un factor fundamental para la competitividad de la industria en todo el país”.
Además, indicó que mantiene una agenda de trabajo con TGN para que las empresas puedan acceder a energía a precios competitivos y para avanzar en soluciones de infraestructura que permitan transformar la disponibilidad energética en mayor producción.
El contexto de la industria
El impulso a las rondas de negocios se produce mientras la producción manufacturera atraviesa un escenario de retroceso. La actividad industrial acumula una caída del 2,6% en lo que va del año, mientras que el uso de la capacidad instalada se ubicó en 58,2% en julio, según los datos mencionados por la UIA.
A este escenario se suma un relevamiento conjunto de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) y la Bolsa de Comercio de Rosario, que señaló algunas dificultades vinculadas con los requisitos de contenido local.
Según ese informe, las exigencias previstas dentro del RIGI pueden superponerse en determinados casos con los distintos esquemas de compre provincial, una situación que genera incertidumbre en algunas decisiones de inversión.
De acuerdo con el reporte, el sector minero no cuestiona la preferencia por proveedores locales, sino la posibilidad de que la oferta disponible alcance los niveles de escala, calidad y competitividad que requieren las operaciones.
El planteo adquiere relevancia frente a los unos USD 40.000 millones en proyectos mineros presentados bajo el RIGI. En ese sentido, el informe propuso avanzar sobre las certificaciones de seguridad, sustentabilidad y cumplimiento normativo para facilitar que las empresas argentinas puedan convertirse en proveedoras calificadas bajo los estándares exigidos por las compañías mineras.
La agenda entre la UIA y el Gobierno
La UIA sostuvo que “las empresas argentinas tienen capacidades, conocimiento y experiencia para formar parte de los grandes proyectos de inversión”. A partir de esa definición, la entidad identificó tres ejes para el desarrollo de la agenda productiva: la integración de las cadenas de producción, el desarrollo de proveedores locales y la infraestructura necesaria.
El objetivo, según la organización, es que el crecimiento de la economía también se traduzca en un aumento de las capacidades productivas en distintas regiones del país.
Sin embargo, el respaldo a las Rondas de Negocios RIGI se da mientras la UIA mantiene reclamos ante el Gobierno por la situación de la industria. La entidad presentó ante Economía un documento técnico con propuestas para reducir la presión fiscal, energética y financiera sobre las pymes. Entre los pedidos figuraron la suspensión de embargos fiscales durante 180 días y una reducción de la tasa de financiación aplicada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
En ese marco, la UIA confirmó que la próxima semana mantendrá una reunión con el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, y la subsecretaria de Industria y Economía del Conocimiento, Daniela Ramos, para continuar con la agenda de integración productiva.
Por su parte, el Gobierno proyecta que los 22 proyectos ya aprobados dentro del RIGI aporten USD 7.737 millones durante 2026 y 2027. En total, los compromisos de inversión contemplados por esos proyectos alcanzan los USD 47.073 millones hasta 2055, con una estimación oficial de 95.950 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos.














