Murió Ramiro Agulla: el creativo que convirtió la publicidad argentina en cultura popular

Murió Ramiro Agulla, figura clave de la publicidad argentina y creador de campañas icónicas como “La llama que llama” y “Dicen que soy aburrido”.

Murió Ramiro Agulla.
Murió Ramiro Agulla. Foto: X / @ramiroagulla1.
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Ramiro Agulla murió este jueves por la mañana y la noticia sacudió al mundo de la publicidad, la comunicación política y los medios argentinos. El reconocido publicista, señalado como una de las mentes más influyentes de la creatividad nacional de los años 90, falleció mientras se encontraba internado en un sanatorio, según informaron medios nacionales a partir de fuentes cercanas a su entorno.

Quién fue Ramiro Agulla, el publicista que marcó una época

Hablar de Ramiro Agulla es hablar de una etapa muy particular de la Argentina: la de los comerciales televisivos que se repetían en la mesa familiar, las frases que saltaban de la pantalla a la calle y las campañas políticas que empezaban a entenderse como verdaderos relatos de identidad pública.

Agulla no fue solo un publicista exitoso. Fue, sobre todo, un constructor de imágenes, frases y climas sociales. Junto a Carlos Baccetti, formó una de las duplas creativas más recordadas del país y desarrolló campañas que trascendieron el mundo comercial para instalarse en la memoria colectiva.

Murió Ramiro Agulla. Foto: Archivo La Nación.

Su nombre quedó asociado a una forma de comunicar directa, provocadora y popular. En una época dominada por la televisión abierta, sus ideas lograron algo que hoy muchas marcas persiguen en redes sociales: que una publicidad dejara de sentirse como publicidad y se transformara en conversación cotidiana.

“La llama que llama”, el comercial que quedó en la memoria argentina

Entre las creaciones más recordadas de Ramiro Agulla aparece “La llama que llama”, la famosa campaña de Telecom que se convirtió en un fenómeno de los años 90. Con humor absurdo, personajes inolvidables y una fórmula simple pero efectiva, la campaña logró que millones de personas recordaran no solo el aviso, sino también sus frases, tonos y situaciones.

El éxito de esa pieza explica buena parte del impacto de Agulla: entendía que una marca no podía limitarse a informar. Tenía que entretener, sorprender y quedar pegada al lenguaje popular. Por eso, sus trabajos no envejecieron como simples comerciales viejos, sino como postales de una época.

Para muchos argentinos, “La llama que llama” no fue únicamente una campaña publicitaria. Fue un símbolo de una televisión donde los avisos también se esperaban, se comentaban y se imitaban. Ese nivel de recordación es una de las razones por las que Agulla es considerado una figura central de la creatividad local.

La campaña de Fernando de la Rúa y una frase que cambió el marketing político

El otro gran capítulo de su carrera estuvo en la comunicación política. Ramiro Agulla fue uno de los cerebros detrás de la campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999, especialmente recordada por el spot “Dicen que soy aburrido”.

La potencia de aquella idea estuvo en convertir una crítica en un atributo. Lo que podía ser visto como una debilidad del candidato fue presentado como una señal de seriedad, orden y contraste frente al clima político de la época. Esa campaña quedó como uno de los casos más citados del marketing electoral argentino, no solo por su efectividad, sino por la manera en que logró condensar una identidad política en una frase breve y memorable.

Murió Ramiro Agulla. Foto: X / @ramiroagulla1.

Agulla entendía que una campaña no se ganaba únicamente con promesas, sino con una narrativa capaz de conectar con el humor social. En ese punto, su trabajo marcó un antes y un después: la política empezó a prestar más atención a los códigos de la publicidad, la televisión y la construcción emocional de los candidatos.

Un estilo provocador, masivo y difícil de encasillar

La figura de Ramiro Agulla también generó debates. Su estilo fue muchas veces definido como irreverente, provocador y frontal. No buscaba pasar desapercibido. Sus campañas, entrevistas y apariciones públicas solían moverse en una zona de incomodidad productiva: allí donde una idea podía generar risa, discusión o rechazo, pero casi nunca indiferencia.

Esa capacidad para incomodar fue parte de su marca personal. En tiempos donde la publicidad argentina buscaba profesionalizarse y competir con estándares internacionales, Agulla aportó una mirada ambiciosa: hacer piezas populares sin resignar impacto creativo.

El legado de Ramiro Agulla en la publicidad argentina

La muerte de Ramiro Agulla deja una pregunta inevitable: ¿cuántas campañas actuales logran quedar grabadas durante décadas en la memoria colectiva? Su legado se mide justamente ahí, en esa permanencia. Sus ideas sobrevivieron al rating, al cambio de formatos, al paso de la televisión a internet y a la transformación del consumo cultural.

Agulla fue parte de una generación que entendió que la creatividad no era un adorno, sino una herramienta de poder. Poder para vender, para instalar una marca, para construir un candidato y para modificar conversaciones sociales.

Con su partida, la publicidad argentina despide a uno de sus nombres más influyentes. Pero sus campañas siguen vivas en el recuerdo popular, en las aulas de comunicación, en los archivos televisivos y en cada conversación donde alguien vuelve a mencionar una frase que, alguna vez, salió de un aviso y terminó instalada en la historia cultural del país.