
(NA) -- Tres menores de edad -entre ellos una nena de 9 años y dos varones de 13 y de sólo un año- y un hombre de 63 murieron intoxicados luego de haber comido un guiso, en una vivienda de la zona de Villa Quinteros, en la provincia de Tucumán, según se informó hoy.
Las víctimas fatales habían compartido la comida durante el sábado pasado, y tras los fallecimientos -que sobrevinieron rápidamente- ayer sus restos fueron inhumados en el cementerio local.
Las víctimas fatales fueron identificadas como Héctor Daniel Vildoza, de 13 años; Nancy Vildoza, de 9; Carlos Ledesma, de sólo un año; y José Florencio Herrera, de 63.
De acuerdo con lo indicado en una nota publicada hoy por el diario La Gaceta de Tucumán, los vecinos de Villa Quinteros, consternados, acudieron en masa al velatorio y la ciudad quedó "más fantasmal y sombría que nunca; los 37 grados de temperatura y la impresión por el cuadro descompusieron a más de uno".
Nora Rivadeneira, esposa del hombre que murió y abuela de los chicos fallecidos, fue quien cocinó el guiso de fideos y pollo, que de acuerdo con lo determinado, derivó en los decesos.
"No quiero hablar con nadie", dijo al diario tucumano, ayer por la tarde, mientras comía un asado junto a otras personas en el patio de la casa.
De acuerdo con lo indicado, en total once personas almorzaron el sábado en la casa de Herrera, pero sólo cinco comieron el guiso; cuatro murieron al poco tiempo con síntomas de envenenamiento (asfixia, color violáceo, convulsiones y espuma en la boca).
La otra persona, en tanto, María Vildoza, de 12 años (que apenas probó), fue trasladada al Hospital de Niños y ya está fuera de peligro, según se señaló.
"Creo que el resto no comió porque lo hacen por turnos; son como 15 y muy humildes; y, según me dijo ayer (por el sábado) doña Pocha (como llaman a Rivadeneira), no tenían qué comer y lo mandó a su marido a sacar fiado puchero de pollo", relató Alicia Juárez, de 64 años, vecina y amiga de los Herrera, quien acudió a la vivienda a las 15:00, en medio de la tragedia.
"Después de servirles a los que comieron, Nora dejó un poco en la olla para su hijo que estaba trabajando y pidió que nadie lo tocara. Según me contó, a él le gusta mucho ese guiso. También me dijo que ella no comió porque estaba enferma del corazón. Insistía en que no entendía qué pasaba, que ella había lavado muy bien todo, incluso las tacitas, y que en la casa no había ningún tipo de veneno", agregó Juárez.
A su vez, Alicia Perdiguera, ex jefa de guardia del hospital de Concepción, cuya casa está a tres de la de Herrera, dijo: "Vino a buscarme Nora con Rosario Zelaya, otra vecina, para que le fuera a tomar la tensión a Florencio. Según me explicaba la abuela, un poco desesperada, su marido tenía un ataque de tensión alta".
"Cuando llegué -agregó la mujer, citada por el diario La Gaceta-, vi que el hombre estaba muy mal, convulsionado, daba saltos de desesperación. Pensé que era un ataque cardíaco; tenía 23 de presión. Nunca pensé que estaba envenenado. Pero ahora comparo estos casos con muchos que vi en el hospital. Son típicos de los que ingirieron o estuvieron en contacto con órgano fosforado, un plaguicida mortal".
Los resultados de los análisis que obtuvieron en el Hospital de Niños indican que la intoxicación de la niña internada se debe al consumo de alimento contaminado con órgano fosforado.
La hipótesis de que el pollo estaba en mal estado está descartada. Vecinos de la zona, entre ellos la enfermera Perdiguera y su familia, también comieron pollo comprado el sábado en el mismo lugar, una pollería que abrió a fin de diciembre.
Las dudas que rodean al caso obligarían a la fiscal de Feria Cecilia Tasquer a iniciar una ronda de testimonios, mientras espera el resultado de los análisis.
Se sospecha que el veneno cayó en la comida, mientras la cocinaban, y ahora la Justicia quiere determinar si se trató de un accidente.
En primera instancia, los análisis demostraron que el sábado las víctimas se intoxicaron con un órgano fosforado, que se encuentra presente en agroquímicos. La Policía no encontró en la vivienda de los Herrera ningún veneno.
El toxicólogo Alfredo Córdoba dijo que hay que indagar la historia familiar, para descubrir si fue un descuido o no. "La Justicia deberá determinar si esta intoxicación tuvo carácter
intencional", dijo.
En tanto, la toxicóloga Estela Freidenberg dice que se habría utilizado una importante dosis del órgano fosforado por las consecuencias letales que tuvo. "Sería casi imposible no haber advertido que esto estaba en la comida, ya que estas sustancias tienen un fuerte olor", aseguró.













