Eurofighter, caza británico. Foto: X/@MundoEConflicto

El Reino Unido anunció un plan de inversión de aproximadamente 575 millones de dólares con el fin de modernizar parte de su flota de cazas Eurofighter Typhoon a través de la incorporación de radares de última generación.

Este anuncio se da pocos días después de que el Reino Unido reafirmara de forma pública su compromiso de “defender su soberanía” sobre las Islas Malvinas y sostener un despliegue permanente de estas aeronaves bajo un esquema de alerta de reacción rápida (QRA).

Caza británico. Foto: X/@controladores

El Reino Unido no cede su presencia en el Atlántico Sur

Tanto los discursos políticos como la actualización de su tecnología militar refuerzan las señales claras de que el Reino Unido no quiere ceder terreno dentro de la zona del Atlántico Sur.

El plan será confirmado por el secretario de Defensa británico, John Healey, durante una visita a las instalaciones de Leonardo UK en Edimburgo. La iniciativa contempla la integración de 40 radares ECRS Mk2 en aeronaves Typhoon, donde se incluyen 38 sistemas nuevos y la modificación de dos radares utilizados previamente en pruebas.

El despliegue permanente de cazas Eurofighter Typhoon en las Islas Malvinas. Foto: Unsplash.

El contrato involucra a BAE Systems, Leonardo UK y Parker Meggitt, y se enmarca en una estrategia de largo plazo orientada a sostener la vigencia del Eurofighter al menos hasta la década de 2040, en línea con los lineamientos de la Revisión Estratégica de Defensa del Reino Unido.

El núcleo estratégico del anuncio reside en las capacidades que incorpora el nuevo radar. El ECRS Mk2 es descrito como un sistema de última generación capaz de detectar, identificar y seguir múltiples objetivos aéreos y de superficie de manera simultánea. Pero su rasgo más significativo es la dimensión electrónica: el radar integra capacidades avanzadas de guerra electrónica y jamming de alta potencia, diseñadas para operar con ventaja en entornos altamente disputados, donde el control del espectro electromagnético resulta determinante. Para la Real Fuerza Aérea (RAF), esto se traduce en aeronaves más resilientes frente a interferencias, con mayor conciencia situacional y mayor capacidad de supervivencia frente a amenazas modernas.

Esta inversión se suma a otro contrato reciente por 260 millones de dólares adjudicado a la empresa QinetiQ para la provisión de soporte de ingeniería especializado del Typhoon.

Un Eurofighter Typhoon FGR4 aterrizando en la base de Mount Pleasant en las Islas Malvinas. Foto: Wikipedia.

Por tanto, ambas decisiones reforzarían la idea de que no se tratarían de mejoras puntuales, sino de un esfuerzo para prolongar la vida operativa, la disponibilidad y la relevancia del caza dentro del sistema de defensa británico.

La situación particular de las Islas Malvinas

La modernización adquiere una dimensión particular al vincularse con el despliegue en las Islas Malvinas. La RAF mantiene de manera permanente cuatro Eurofighter Typhoon en la base de Mount Pleasant, operando bajo un esquema QRA activo las 24 horas, con capacidad de interceptar aeronaves no identificadas en el Atlántico Sur en cuestión de minutos.

Si bien la actualización anunciada no implica necesariamente una modernización inmediata de los aviones destacados en el archipiélago, sí consolida un mensaje político-militar claro: el Eurofighter seguirá siendo la columna vertebral de la defensa aérea británica durante décadas, incluida su función disuasiva en territorios de ultramar.

Las Islas Malvinas y la disputa permanente con el Reino Unido. Foto: Cancillería Argentina.

Las capacidades de guerra electrónica del ECRS Mk2 resultan especialmente relevantes en un teatro como el Atlántico Sur, caracterizado por grandes distancias, alta dependencia de sensores y la necesidad de superioridad informacional. Mejor detección, mayor resistencia a interferencias y la posibilidad de degradar sistemas adversarios amplían el margen de maniobra del Typhoon más allá de la simple interceptación aérea.

Por supuesto, la lectura desde la Argentina de estos movimientos es que se profundiza la militarización de la zona que el país reclama desde 1833, lo que complica aún más el escenario diplomático entre ambas naciones.