China desarrolla tecnología capaz de cortar cables submarinos a 3.500 metros de profundidad.
China desarrolla tecnología capaz de cortar cables submarinos a 3.500 metros de profundidad. Foto: imagen creada con Copilot para Canal 26.

El nuevo dispositivo desarrollado en China representa un salto tecnológico en la ingeniería de aguas profundas. Probado a 3.500 metros de profundidad durante una misión del buque Haiyang Dizhi 2, el sistema tiene un objetivo claro: cortar estructuras submarinas extremadamente resistentes, como los cables de Internet que sostienen la conectividad global.

En el fondo del océano existe una red crítica compuesta por cables de fibra óptica y tuberías energéticas. Esta infraestructura está diseñada para soportar condiciones extremas: alta presión, corrosión y daños mecánicos. Sin embargo, el nuevo invento chino demuestra que incluso estos sistemas pueden ser vulnerables.

¿Cómo funciona el nuevo cortador de cables submarinos de China?

El corazón de la tecnología es un actuador electrohidrostático, un mecanismo que integra en una sola unidad componentes que normalmente funcionan por separado, como bomba hidráulica, motor y sistema de control. Esta integración permite eliminar tuberías externas, reduciendo el tamaño del equipo y aumentando su eficiencia y fiabilidad.

El nuevo dispositivo desarrollado en China representa un salto tecnológico en la ingeniería de aguas profundas. Foto: Grok.

El dispositivo puede instalarse en vehículos submarinos operados a distancia, lo que lo hace funcional en entornos donde la intervención humana es imposible. Su capacidad de corte se basa en la aplicación de alta presión mecánica sobre una sierra recubierta de diamante que gira a aproximadamente 1.600 revoluciones por minuto. Esta herramienta está diseñada específicamente para atravesar múltiples capas de acero, caucho y polímeros que protegen los cables submarinos.

El avance de China en la tecnología de mar profundo y su uso militar

China ha incrementado significativamente su inversión en tecnologías de exploración y operación en aguas profundas, posicionándose como uno de los líderes en este campo. El desarrollo de este cortador submarino no solo responde a necesidades de ingeniería civil, sino que también se inscribe en un contexto geopolítico más amplio.

Oficialmente, los investigadores sostienen que el dispositivo tiene fines civiles, como la minería submarina, el mantenimiento de infraestructuras y la explotación de recursos marinos. Estas aplicaciones son clave en un mundo que busca nuevas fuentes de energía y materiales estratégicos.

Esta infraestructura está diseñada para soportar condiciones extremas: alta presión, corrosión y daños mecánicos. Foto: X/@MundoCuriosoxx

Sin embargo, la línea entre uso civil y militar es difusa. La capacidad de intervenir cables submarinos -que transportan más del 95% del tráfico global de datos- convierte a esta tecnología en una herramienta potencialmente estratégica. En escenarios de conflicto, cortar estos cables podría afectar comunicaciones militares, operaciones económicas y estabilidad política.

Analistas internacionales consideran que este avance puede formar parte de una estrategia más amplia de China para fortalecer su presencia en dominios críticos como el ciberespacio y el fondo marino. La combinación de exploración científica y capacidades técnicas avanzadas abre la puerta a usos duales que no pasan desapercibidos en la comunidad internacional.

Impacto regional: cómo reaccionaron Estados Unidos y otros países a este avance chino

El desarrollo de esta tecnología ha generado preocupación en distintas regiones del mundo. Uno de los primeros en reaccionar fue Taiwán, cuya conectividad internacional depende de aproximadamente 24 cables submarinos. En los últimos años, la isla ha reportado varios incidentes de cortes en su red, algunos vinculados a embarcaciones chinas, lo que incrementa la sensibilidad frente a este tipo de avances.

En otras zonas, como el mar Báltico, también se han registrado daños en infraestructuras críticas submarinas, incluyendo gasoductos y cables de datos. Aunque no siempre se ha confirmado la autoría, la presencia de barcos vinculados a China en algunos incidentes ha alimentado sospechas.

Por su parte, Estados Unidos ha catalogado esta tecnología como de “doble uso”. Esto significa que, si bien puede emplearse en tareas civiles, también tiene el potencial de ser utilizada con fines militares o de sabotaje. Washington ha puesto especial atención en la vulnerabilidad de cables que conectan bases estratégicas en el Pacífico, como las de Guam.

En este contexto, el avance chino no solo representa un logro técnico, sino también un cambio en la percepción de la infraestructura submarina. Lo que antes era visto como un soporte invisible del mundo moderno, hoy se reconoce como un punto crítico en la seguridad global.