China y EE.UU. no dan crédito: la potencia mundial que ya lanzó un tranvía autónomo conducido por IA y espera tener 15 más en 2026
El sistema ya completó miles de kilómetros de pruebas sin infracciones y forma parte de un ambicioso plan tecnológico que busca transformar el transporte público con vehículos capaces de tomar decisiones en tiempo real.

La capital rusa dio un paso decisivo hacia el transporte del futuro. Moscú ya incorporó a sus calles el primer tranvía autónomo controlado por inteligencia artificial, un sistema que funciona sin intervención humana directa y que forma parte de un ambicioso plan tecnológico impulsado por el Kremlin para transformar la movilidad urbana durante la próxima década.
El proyecto, desarrollado íntegramente con software local, comenzó a funcionar tras una serie de pruebas exitosas y marca un nuevo avance de Rusia en la carrera global por automatizar el transporte público. Aunque actualmente opera con unidades limitadas, las autoridades ya fijaron una meta concreta: contar con al menos 15 tranvías autónomos plenamente operativos para el año 2026.

La iniciativa se presentó oficialmente en el depósito de Aminyevskoye y forma parte de una estrategia más amplia que también incluye trenes de metro sin conductor, drones conectados y plataformas digitales de movilidad inteligente.
Tecnología y sensores: así opera el cerebro artificial del tranvía moscovita
El sistema autónomo que utiliza el tranvía ruso combina inteligencia artificial, sensores de alta precisión y algoritmos capaces de analizar el entorno en tiempo real. Gracias a esta tecnología, el vehículo puede circular por las calles de Moscú tomando decisiones de forma independiente.
El tranvía realiza paradas automáticas, abre y cierra sus puertas sin asistencia humana, respeta las señales de tránsito y modifica las vías de circulación según las condiciones del recorrido. Además, la IA reconoce peatones y otros obstáculos urbanos, permitiendo reducir riesgos y optimizar los tiempos de viaje.

El modelo utilizado se denomina “Lvionok” y, aunque actualmente cuenta con supervisión humana obligatoria debido a la legislación rusa, el conductor cumple únicamente funciones de control y monitoreo. La conducción efectiva queda completamente en manos del software.
Desde mayo de 2024, las unidades autónomas recorrieron más de 8.000 kilómetros en pruebas reales sin registrar infracciones de tránsito ni incidentes relevantes. Ese resultado fue clave para que Moscú acelerara la expansión del programa.
La apuesta tecnológica rusa también se vincula con el desarrollo de sistemas nacionales de IA, en un contexto internacional donde la soberanía digital y la independencia tecnológica ganan cada vez más importancia estratégica.
Hoja de ruta 2026: la meta de Rusia para la automatización del transporte
El gobierno ruso trazó un calendario ambicioso para convertir a Moscú en una de las ciudades líderes en movilidad automatizada. Tras completar las fases de pruebas nocturnas y recorridos supervisados, las autoridades confirmaron que esperan tener 15 tranvías autónomos circulando simultáneamente para 2026.

No obstante, el plan no se limita únicamente a los tranvías. Según información difundida por medios estatales y organismos oficiales, Rusia también comenzó a probar su primer tren de metro sin conductor, con el objetivo de incorporar pasajeros en los próximos años.
Sin embargo, la proyección más impactante apunta al largo plazo. Moscú pretende que el 90% de toda su flota de tranvías esté equipada con inteligencia artificial para 2035, un escenario que transformaría completamente el sistema de transporte urbano de la capital.
La expansión de estas tecnologías responde tanto a objetivos de modernización como a necesidades económicas y demográficas. Rusia busca automatizar tareas operativas para compensar la falta de mano de obra en algunos sectores y aumentar la eficiencia de los servicios públicos.
El valor estratégico de la autonomía: seguridad y eficiencia en el transporte público
La automatización del transporte se convirtió en un objetivo prioritario para el Kremlin. El presidente Vladimir Putin destacó recientemente que el desarrollo de sistemas autónomos puede ayudar a resolver problemas estructurales vinculados al mercado laboral y al envejecimiento poblacional.

La estrategia rusa apunta a reemplazar determinados trabajos de baja cualificación mediante inteligencia artificial y sistemas automatizados, permitiendo que los trabajadores humanos se orienten hacia actividades de mayor especialización y mejores salarios.
Además, el proyecto forma parte de una infraestructura digital más amplia. Las autoridades trabajan en la creación de un “cielo digital” conectado, donde drones, camiones autónomos y vehículos de transporte público intercambien información en tiempo real mediante la plataforma ERA-GLONASS.
Ese ecosistema permitiría mejorar la seguridad vial, reducir accidentes, optimizar recorridos y disminuir costos operativos. También abriría la puerta a nuevas formas de movilidad inteligente en ciudades cada vez más dependientes de los datos y la automatización.











