“No te des por vencido, ni aun vencido.
No te sientas esclavo, ni aun esclavo.
Trémulo de pavor, piénsate bravo
y arremete feroz, ya mal herido.”
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— Almafuerte
Hoy la Selección Argentina volvió a darle vida a estos versos.
Cuando el partido se puso cuesta arriba, nunca dejó de creer. Peleó cada pelota, corrió hasta el último minuto y demostró que el coraje vale tanto como el talento.
Porque en el fútbol, como en la vida, no siempre gana el que más brilla. Gana el que se niega a rendirse.
Argentina luchó hasta el final y nos recordó una vez más: rendirse jamás será parte de nuestra identidad.
Antonio E. Arcuri











