
Diego Guelar volvió a intervenir en el debate internacional con un mensaje publicado en X, donde ofreció su propia lectura sobre el anuncio de Donald Trump respecto del entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán. Según el exembajador argentino, la aclaración del mandatario republicano —quien remarcó que el acuerdo “no es definitivo” y que se trata apenas de “un Memorándum de Entendimiento”— debe leerse menos como una paz cerrada que como una maniobra de presión para obtener un objetivo inmediato: que Irán reabra el estrecho de Ormuz y contribuya así a una baja del precio del petróleo.
“Donald Trump aclaró que el acuerdo con Irán no es definitivo… ‘es sólo un Memorándum de Entendimiento…’ y amenazó: ‘Si no me gusta, volveremos a bombardear…’. ES SÓLO un ANUNCIO para que los iraníes ABRAN el E. de Ormuz y BAJE el Petróleo…”, escribió Guelar, al citar una nota periodística cuyo título remarcaba precisamente la advertencia del presidente estadounidense.
La interpretación del exdiplomático encuentra respaldo en el tono de las declaraciones formuladas por Trump durante la cumbre del G7 en Francia. Allí, el presidente de Estados Unidos afirmó que el texto con Irán “no es definitivo”, insistió en que se trata apenas de un memorándum preliminar y advirtió que, si el desarrollo del proceso no lo conforma o si Teherán “no se comporta”, Washington podría retomar los bombardeos.

El contenido difundido del memorando refuerza esa idea de provisionalidad. El documento prevé un cese inmediato de hostilidades, abre una ventana de 60 días para negociar un acuerdo definitivo y establece compromisos concretos sobre el frente marítimo: Irán deberá garantizar durante ese período el paso seguro de buques comerciales por el estrecho de Ormuz, mientras Estados Unidos comenzará a levantar el bloqueo naval en un plazo de 30 días.
En ese punto es donde la lectura de Guelar pone el foco central. El estrecho de Ormuz es una de las rutas energéticas más sensibles del planeta: por allí circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial y una porción decisiva del comercio marítimo de hidrocarburos, por lo que cualquier bloqueo o amenaza militar en la zona impacta de manera directa en los precios internacionales de la energía.
Un mercado convulsionado por la reapertura de Ormuz
De hecho, la sola expectativa de una reapertura ya mostró efectos sobre el mercado. Tras el anuncio del acuerdo preliminar entre Washington y Teherán, el precio del crudo retrocedió con fuerza: reportes señalaron bajas de más del 4% tanto en el Brent como en el WTI, en un movimiento asociado al alivio que implicaría normalizar la navegación en Ormuz y reducir el riesgo geopolítico en Medio Oriente.
En ese marco, el mensaje de Guelar aporta una clave de lectura política: más que celebrar un cierre diplomático pleno del conflicto, el exembajador sugiere que Trump está priorizando una señal táctica al mercado y a Teherán. Es decir, exhibir capacidad de presión, mantener abierta la amenaza militar y, al mismo tiempo, forzar condiciones mínimas para que vuelva a fluir el petróleo por la principal arteria energética de la región.
La secuencia también deja al descubierto la fragilidad del entendimiento. Aunque el memorando abre un canal de negociación y fija una hoja de ruta hacia un acuerdo más amplio, el propio Trump se encargó de remarcar que no lo considera un punto de llegada, sino apenas un instrumento transitorio sujeto a revisión. En otras palabras, la distensión anunciada convive todavía con una lógica de coerción explícita, en la que la diplomacia y la amenaza de fuerza avanzan en paralelo.
Desde esa perspectiva, el planteo de Guelar se inscribe en una visión geopolítica concreta: la de un presidente estadounidense más interesado en asegurar resultados rápidos —reapertura de rutas, abaratamiento del crudo, alivio sobre la inflación global y los mercados— que en presentar, por ahora, un acuerdo estructural y definitivo con Irán. Lo que está en discusión, entonces, no es solamente la estabilidad del vínculo entre Washington y Teherán, sino también el modo en que la crisis en el Golfo redefine el precio de la energía y el clima económico internacional.
















