Antecedentes de la tragedia de Santa Fe: una alumna terminó con la cara desfigurada por un elemento punzante en San Cristóbal
El trágico asesinato del joven de 13 años no fue el primer episodio de violencia extrema en el colegio Mariano Moreno de Santa Fe. Los detalles del ataque a Delfina Nardulli que la dejaron desfigurada.

A comienzos del 2026, Delfina Nardulli, de 15 años, sufrió un violento ataque a manos de un grupo de jóvenes que le provocó graves heridas en el rostro. El episodio generó preocupación en el ámbito local, dado que la adolescente formaba parte de la comunidad educativa de la Escuela Mariano Moreno y en esa misma institución estudiaba Ian Cabrera, de 13 años, quien fue asesinado tras recibir un disparo de escopeta por un compañero al que conocía en el episodio que trascendió en las últimas horas.

Qué le pasó a Delfina en el colegio Mariano Moreno de San Cristóbal
El 1° de enero de 2026, Delfina, una adolescente que venía sufriendo meses de acoso escolar y amenazas, fue interceptada cerca de las 21 por un grupo de cinco personas mientras se dirigía a un comercio frente a la plaza del pueblo. Según el testimonio de su familia, los agresores la esperaban de forma premeditada.
El ataque fue ejecutado por una menor de edad identificada bajo el pseudónimo de “Sara”. Mientras el resto del grupo inmovilizaba a la víctima, la atacante utilizó un perfilador de cejas similar a una navaja para tajearle el rostro. Durante el suceso, la joven intentó pedir auxilio a un comerciante local, quien según el relato de los familiares, se negó a intervenir y cerró su local por temor a represalias.

Como resultado de la agresión, Delfina sufrió heridas de gravedad que le desfiguraron el rostro. Tras ser atendida en el Hospital Cullen de Santa Fe, las primeras intervenciones estéticas derivaron en la formación de queloides, lo que impide realizar nuevas cirugías reparadoras por el lapso de un año. A este cuadro físico se suma la falta de asistencia psicológica inmediata por parte del Estado, debiendo la familia costear actualmente un tratamiento privado.
En el ámbito judicial, la madre de la víctima radicó una denuncia formal bajo la carátula de tentativa de homicidio. Sin embargo, a pesar de la gravedad del hecho, la causa no mostró avances significativos respecto a la situación de los responsables directos del ataque.
La agresora principal no recibió ninguna consecuencia legal a pesar de contar con antecedentes previos de violencia, incluso contra miembros de su propio círculo familiar. En la misma línea, el resto de los cómplices que participaron en la emboscada no fueron vinculados formalmente al proceso, por lo que no se registraron detenciones relacionadas de manera directa con este episodio.
Actualmente, el único involucrado que se encuentra tras las rejas es Alexis R., un mayor de edad que estuvo presente en el lugar de los hechos. No obstante, su encarcelamiento no responde a la agresión contra Delfina, sino que fue producto de una detención posterior por un delito ajeno y debido a sus antecedentes penales previos.
Testimonio de la familia Nardulli tras los incidentes en San Cristóbal
Tras los violentos hechos ocurridos este lunes 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, la familia Nardulli manifestó un profundo estado de conmoción. Delfina, de 16 años y alumna del establecimiento, es compañera tanto de la víctima, Ian Cabrera (13), como del agresor, G.C. Según relataron sus familiares, la adolescente se encuentra afectada por lo sucedido, brindando declaraciones de forma limitada y con cautela debido al impacto emocional del evento.
A través del testimonio de su abuela, Pamela, la joven buscó aportar claridad sobre el perfil del agresor. Delfina describió a G.C. como un estudiante de comportamiento regular, sin antecedentes de violencia y de carácter sumiso. Asimismo, la familia desestimó las versiones que vinculaban el ataque con un posible caso de acoso escolar hacia el tirador; aclararon que el video que circuló en redes sociales, donde se lo ve siendo molestado, respondió a un hecho puntual tras haberse quedado dormido y no a una dinámica de hostigamiento sistemático.

Paralelamente, la familia denunció que Delfina ha sido víctima de un clima de hostilidad constante durante el último año lectivo. Según expusieron, la joven sufrió amenazas, agresiones físicas y verbales derivadas de su decisión de distanciarse de una compañera del curso señalada como conflictiva. Este alejamiento habría provocado una reacción violenta por parte de la otra menor, quien inició una campaña de acoso contra la adolescente.
Actualmente, las tres mujeres de la familia Nardulli permanecen bajo un estado de reserva mientras las autoridades judiciales y educativas avanzan en la investigación. El caso generó una fuerte preocupación en la comunidad de San Cristóbal, poniendo el foco tanto en el estado de salud de la víctima como en las dinámicas de convivencia dentro de la institución escolar.



















