Galletitas Tita casera.
Galletitas Tita casera. Foto: Instagram @so.cocina

Las Tita forman parte del recuerdo afectivo de varias generaciones. Desde su aparición en la década del 40, estas galletitas rellenas con crema de limón y cubiertas de chocolate se ganaron un lugar indiscutido en el kiosco y en la infancia de muchos. Junto a su versión hermana, la Rhodesia, se convirtieron en verdaderos íconos de una época.

La buena noticia es que no hace falta ir al kiosco para disfrutarlas: con esta receta simple, se pueden hacer en casa y lograr un resultado muy similar al original.

Receta de Tita casera (rinde 4 porciones)

Ingredientes

  • 200 g de harina 0000
  • 100 g de manteca fría
  • 80 g de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 cucharadita de polvo de hornear
  • 100 g de azúcar impalpable
  • Jugo y ralladura de 1 limón
  • 200 g de chocolate semiamargo para cobertura
Kioscos - Reforma tributaria
Tita, un clásico del kiosco.

Paso a Paso

  1. En un recipiente amplio, combinar la harina, el polvo de hornear y el azúcar. Incorporar la manteca fría cortada en cubos y trabajar con las manos hasta obtener una textura arenosa.
  2. Sumar el huevo y la esencia de vainilla. Integrar sin amasar en exceso, formar un bollo, envolver en film y refrigerar durante 30 minutos.
  3. Estirar la masa hasta lograr un espesor de medio centímetro y cortar en rectángulos o cuadrados. Colocar en una placa enmantecada y llevar a horno precalentado a 180 °C por 10 a 12 minutos. Retirar y dejar enfriar.
  4. Para el relleno, mezclar el azúcar impalpable con el jugo y la ralladura de limón hasta obtener una crema espesa.
  5. Rellenar una galletita y cubrir con otra, dejando reposar unos minutos.
  6. Derretir el chocolate a baño María o en microondas. Bañar cada galletita rellena, escurrir el excedente y dejar secar sobre papel manteca hasta que el chocolate solidifique.

La historia de la Tita y la Rhodesia

Las Tita y Rhodesia no son solo galletitas: son parte de la historia del kiosco argentino y de la memoria afectiva de varias generaciones.

Las Tita nacieron en la década del 40, en un contexto en el que la industria alimentaria local empezaba a consolidarse. Su combinación fue novedosa para la época: dos galletitas suaves unidas por una crema cítrica —originalmente de limón— y cubiertas con una capa de chocolate. Esa mezcla de dulce y ácido, sumada a su formato práctico, las convirtió rápidamente en un éxito popular.

Poco tiempo después apareció su “hermana” oscura, la Rhodesia. Manteniendo la misma estructura, reemplazó el relleno de limón por uno de chocolate, apuntando a un público que buscaba sabores más intensos. Juntas, formaron un dúo inseparable en los kioscos, presentes en recreos escolares, viajes, meriendas y sobremesas.

Tita, una delicia que atraviesa generaciones. Foto: Instagram @terrabusiar

Durante décadas, ambas golosinas atravesaron cambios de marca, de envase y de contexto económico, pero lograron conservar su identidad. Hoy siguen siendo un símbolo de lo simple y lo clásico, asociadas a la infancia, al ritual del kiosco y a una forma de disfrutar lo dulce sin vueltas.

Más allá de modas y tendencias, la Tita y la Rhodesia representan una época en la que una galletita podía convertirse en recuerdo, y en la que el sabor tenía el poder de viajar en el tiempo.