Cómo hacer un revuelto Gramajo perfecto: el paso a paso del clásico argentino que se hace en 30 minutos
Con ingredientes básicos que casi siempre están en la cocina, se puede tener lista esta deliciosa preparación en pocos minutos. La gran ventaja de este plato es su preparación simple y rápida.

El revuelto Gramajo es uno de los platos más clásicos de la cocina argentina. Su combinación de papas pay crocantes, huevo, jamón y cebolla lo convirtió en una receta infaltable en bodegones y hogares, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires.
La gran ventaja de este plato es su preparación simple y rápida. Con ingredientes básicos que casi siempre están en la cocina, se puede tener listo en menos de 30 minutos. El revuelto Gramajo además, admite variantes y ajustes según el gusto de cada uno, lo que explica por qué sigue siendo un favorito de la cocina casera argentina.

Receta para hacer revuelto Gramajo
Ingredientes
- 4 huevos
- 2 papas
- 50 g de jamón cocido
- 1 cebolla
- 1 taza de arvejas cocidas
- Perejil picado
- Sal y pimienta
Paso a Paso
- Hacer las papas pay: pelar las papas y cortarlas en tiras finas. Secarlas bien y freírlas hasta que queden crocantes.
- Cortar los ingredientes: la cebolla en pluma y el jamón en tiras.
- Batir los huevos: en un bowl con sal y pimienta.
- Saltear la base: rehogar la cebolla en una sartén con aceite hasta que esté transparente y sumar el jamón.
- Agregar los huevos: verter los huevos batidos y revolver suavemente.
- Sumar papas y arvejas: incorporar las papas pay y las arvejas cocidas y mezclar bien.
- Servir: terminar con perejil picado y servir caliente.

El origen del revuelto Gramajo
El origen del plato no está del todo claro. Una versión sostiene que fue creado por Artemio Gramajo, un coronel argentino del siglo XIX que preparó esta receta rápida durante una campaña militar.
Otra historia atribuye el plato a Arturo Gramajo, un personaje de la alta sociedad porteña de los años 30 que lo improvisaba al volver de fiestas. Más allá de su verdadero origen, el revuelto Gramajo se convirtió en un emblema de la cocina argentina: simple, abundante y perfecto para compartir.
















