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La psicología explica por qué algunas personas prefieren una mala noticia antes que la incertidumbre

Investigadores de la Universidad de Toronto descubrieron que, para quienes tienen alto neuroticismo, la espera genera más malestar que una respuesta negativa.

El estudio se centró en personas con niveles elevados de neuroticismo.
El estudio se centró en personas con niveles elevados de neuroticismo. Foto: Gemini
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Para muchas personas, la espera ante una situación incierta puede resultar más angustiante que recibir directamente una mala noticia. Así lo demostró una investigación de la Universidad de Toronto, que analizó cómo responde el cerebro frente a información negativa e incierta y encontró diferencias notables según la personalidad.

El estudio, realizado por los psicólogos Jacob Hirsh y Michael Inzlicht y publicado en la revista Psychological Science, se centró en personas con niveles elevados de neuroticismo, uno de los cinco grandes rasgos de la personalidad. Los resultados mostraron que, para este grupo, la incertidumbre genera una reacción cerebral más intensa que una respuesta claramente negativa.

Cómo reacciona el cerebro ante la incertidumbre

Para llevar adelante el experimento, los investigadores diseñaron una tarea computarizada en la que los participantes debían calcular el paso de un segundo tras la aparición de un símbolo en pantalla. Luego de cada respuesta, recibían información positiva, negativa o incierta: en este último caso, solo aparecía un signo de interrogación.

La gente prefiere saber la verdad. Siempre. Foto: Gemini

Durante la prueba, los científicos midieron la actividad cerebral mediante electroencefalografía (EEG), poniendo especial atención en la corteza cingulada anterior, una región asociada a la detección de errores y la adaptación a situaciones cambiantes.

El dato más llamativo fue que, en las personas con alto neuroticismo, la actividad de esta zona cerebral se disparó mucho más ante la incertidumbre que frente a una mala noticia. Es decir, para este grupo, saber que algo salió mal resultó más fácil de procesar que no saber aún el resultado.

Por qué “lo malo conocido” puede ser más tolerable

La incertidumbre deja abiertas todas las posibilidades: el desenlace puede ser bueno, malo o intermedio, pero mientras no haya una respuesta concreta, la situación no se cierra. En cambio, una noticia negativa elimina la duda y permite empezar a actuar sobre certezas, aunque sean desagradables.

Por eso, el estudio ayuda a entender por qué algunas personas se sienten especialmente incómodas cuando deben esperar el resultado de un análisis, una decisión laboral o cualquier situación cuyo final todavía no conocen.

No todos reaccionan igual ante la espera

Los autores aclararon que no todas las personas experimentan la incertidumbre de la misma manera. La diferencia se observó sobre todo en quienes presentan niveles elevados de neuroticismo, mientras que otros pueden preferir mantener abiertas todas las posibilidades antes que recibir una mala noticia.

Así, la investigación aporta una explicación a una sensación frecuente: a veces, lo que más angustia no es la mala noticia en sí, sino el hecho de no saber todavía cuál será el desenlace.

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