La mejor empanada está en Tucumán: los secretos de una receta venerada en el mundo con 500 años de historia
Elegida por Taste como la mejor de su rubro. El reconocimiento se basó en calificaciones de usuarios y especialistas en gastronomía, que valoraron el equilibrio entre técnica, tradición e identidad cultural.

Descubrir Tucumán a través de sus sabores es una de las experiencias más auténticas que ofrece la provincia. La gastronomía local abarca desde humita, tamal y locro hasta el clásico sánguche de milanesa, una marca registrada de la vida urbana tucumana.
Pero si hay un plato que genera consenso absoluto, ese es la empanada tucumana, un ícono nacional que encuentra su cuna en Famaillá, reconocida como la Capital Nacional de la Empanada.
El secreto mejor guardado está en Famaillá
La empanada tucumana no se parece a ninguna otra del país. Su identidad está en cada detalle: la masa, el relleno y, sobre todo, la mano experta de las empanaderas que transmiten una tradición que lleva generaciones.
La receta típica es jugosa y profunda en sabor. Se prepara con matambre cortado a cuchillo, hervido para obtener un caldo que luego vuelve a la mezcla. Lleva cebolla de verdeo rehogada, cebolla blanca, huevo duro y especias como comino y pimentón.
El cierre es parte de la tradición: 13 repulgues, que muchos asocian a los doce apóstoles y Jesús. Ya sea al horno de barro o fritas en grasa, estas empanadas llegan a la mesa tan jugosas que obligan a comerlas «a piernas abiertas» para evitar quemaduras o manchas.

La técnica y “la mano” que hacen la diferencia
Los expertos coinciden en dos puntos clave:
- La carne debe ser matambre cortado a cuchillo, nunca picada.
- La habilidad de la empanadera es determinante para lograr la textura, el sabor y el cierre perfectos.
- Tanto es así que la receta original está registrada y se preserva como parte del patrimonio gastronómico tucumano.

Un sabor con 500 años de historia
La empanada tiene un recorrido global que abarca siglos, pero en Tucumán adoptó un carácter propio. En esta tierra, en pleno Jardín de la República, tomó la forma y el sabor que hoy la distinguen en todo el país.
Cómo se prepara la empanada tucumana tradicional
Para el relleno:
- 1 kg de matambre
- 2 cebollas blancas
- 1 cebolla de verdeo
- 6 huevos duros
- Comino, sal y pimentón dulce
El matambre se tierniza en agua para obtener un caldo que luego se reserva. Las cebollas se rehogan, se condimenta y se mezcla todo con el matambre cortado en cubos pequeños. Una vez frío, se suma el huevo duro.
Para la masa:
Se forma un volcán con 1 kg de harina 0000 y se colocan 200 g de grasa en el centro. Se amasa y se hidrata con salmuera tibia, hecha con el caldo del matambre. La masa debe reposar una hora antes de armar bollitos del tamaño de la palma de la mano.
Estos bollitos también descansan unos minutos para evitar que la empanada se infle en el horno.
Luego se estiran las tapas, se coloca el relleno y se cierran con los tradicionales 13 repulgues. Finalmente, van al horno de barro o se fríen en grasa, listas para convertirse en uno de los bocados más emblemáticos de la Argentina.

Un clásico que nunca falla
La empanada tucumana es mucho más que una receta: es identidad, tradición y orgullo provincial. Cada ingrediente y cada técnica cuentan una historia que se mantiene viva en cada cocina de Tucumán y que sigue conquistando paladares en todo el país.

















