Tres pueblitos peatonales hermosos de Argentina: calles sin autos y paisajes únicos para perderse
En estos lugares mágicos, cada recorrido tiene un objetivo claro: proteger el entorno natural y disfrutarlo sin alterarlo. Caminar se convierte en la mejor forma de conocerlos y de conectar con su esencia.

A la hora de descubrir nuevos destinos, los pueblos de Argentina se destacan por su encanto y logran conquistar a quienes los visitan. Son lugares ideales para encontrar tranquilidad y escapar del caos de la rutina. Pero además, hay algunos pueblos peatonales que se destacan por su belleza e invitan a recorrerlos caminando.
En estos lugares, cada recorrido tiene un objetivo claro: proteger el entorno natural y disfrutarlo sin alterarlo. Por eso, caminar se convierte en la mejor forma de conocerlos y de conectar con su esencia. A continuación, te contamos cuáles son.
La Cumbrecita, Córdoba
La Cumbrecita es el primer pueblo peatonal de Sudamérica y de Argentina. Allí, no se permite el ingreso con vehículos y todos los recorridos están previstos para ser realizados a pie.
Cascadas que bajan de la sierra, bosques milenarios entre los senderos, ríos de agua cristalina y típicas construcciones alpinas a uno y otro lado del camino son algunas de las características que definen su identidad.

Ubicada en un pequeño valle de las Sierras Grandes de Córdoba, a 1450 msnm, La Cumbrecita se caracteriza por sus casas de estilo centroeuropeo concentradas a la vera de los senderos que atraviesan el bosque.
Visitar el pueblo es ingresar a un refugio de tranquilidad, donde la naturaleza y la mano del hombre han logrado mantener el equilibrio. Gracias a esto, La Cumbrecita y sus alrededores fueron declarados Reserva Natural de Uso Múltiple (ley provincial Nª 8476).
El pueblo cuenta con una importante infraestructura de servicios. Hoteles, complejos de cabañas, hospedajes y suites con servicios de primera calidad; complejos recreativos, visitas guiadas y excursiones de turismo aventura componen parte de la oferta.

Además, las recetas de la tradición centroeuropea se combinan con la cocina criolla, creando diferentes platos que se pueden degustar en bares y restaurantes.
La Carolina, San Luis
Al igual que La Cumbrecita, La Carolina dio un paso importante en la preservación de su patrimonio cultural y natural mediante la implementación de la peatonalización, mejorando significativamente la experiencia de quienes la visitan.
La Carolina es un pequeño pueblo de unos 300 habitantes, ubicado a 80 kilómetros al norte de la ciudad de San Luis, a los pies del cerro Tomolasta y a 1.600 metros sobre el nivel del mar.

En 2023 fue elegido como “el pueblo más lindo del mundo” por la Asamblea Ordinaria de la Organización Mundial del Turismo de Naciones Unidas (OMT) a través del reconocimiento “Best Tourism Villages”. En cuanto a la búsqueda de pepitas de oro, es una tradición que se sostiene tras más de dos siglos y que responde al pasado.
Con aire fresco y puro, y rodeado de arroyos de gran belleza, sus calles empedradas y las viviendas revestidas con piedra de la zona conservan intacto el espíritu y la estética del antiguo pueblo colonial.
Iruya, Salta
Iruya, ubicado a 2.780 metros sobre el nivel del mar en la provincia de Salta, es un pintoresco pueblo “colgado” de la montaña, famoso por sus calles empedradas, angostas y empinadas, ideales para recorrer a pie.

Se trata de un pueblo ubicado a las alturas que tiene una arquitectura única y una rica historia detrás. Visitarlo es como viajar en el tiempo. Se encuentra a 307 kilómetros de la capital de Salta y está dentro de la reserva de biosfera de las Yungas.
Este pueblo argentino tiene más de 250 años de existencia y mantuvo sus tradiciones a lo largo de las décadas. Siguen existiendo las casas de adobe, piedra y paja y las calles empedradas.

















