
El proyecto que buscaba transformar una antigua bóveda del Cementerio de la Recoleta en una tienda de recuerdos y un punto de venta de alimentos y bebidas quedó sin efecto. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió cancelar la licitación luego de que la disputa por el espacio llegara a la Justicia porteña mediante una acción de amparo.
La iniciativa había generado curiosidad desde su anuncio porque proponía instalar un gift shop, ofrecer café y alimentos para llevar y organizar visitas nocturnas. Todo esto ocurriría dentro de uno de los cementerios más reconocidos de la Argentina, visitado diariamente por turistas nacionales y extranjeros.
Por qué la Ciudad canceló el proyecto del café en Recoleta
La decisión se produjo en medio de la judicialización del procedimiento por el cual la administración porteña había recuperado la concesión de la bóveda. El espacio está ubicado en la Sección 17, Tablón 201, sepulturas 1 a 12, cerca del ingreso de la calle Junín, y tiene una superficie cubierta aproximada de 24,55 metros cuadrados.

De acuerdo con la posición del Gobierno porteño, los titulares acumulaban una deuda de mantenimiento de $22.215.070, correspondiente al período comprendido entre 2007 y 2026. A esa cifra se agregaban $15.587.653 por trabajos de reparación efectuados por la Ciudad.
La familia Girado, por su parte, cuestionó la caducidad de la concesión y denunció irregularidades en las notificaciones. Sus representantes sostuvieron que la bóveda pertenece a la familia desde finales del siglo XIX y afirmaron que todavía habría restos de sus antepasados en el interior.
El conflicto derivó en el expediente “Girado Lucía contra GCBA sobre amparo”, radicado en el Juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario número 6.
Ante este escenario, la Ciudad resolvió dar de baja la licitación, cuya apertura de ofertas estaba prevista para el 9 de septiembre de 2026.
Cómo iba a funcionar el polémico gift shop
El proyecto establecía una concesión por cinco años y fijaba un canon mensual base de $1.600.000. El adjudicatario podría comercializar publicaciones, objetos conmemorativos, artículos institucionales y recuerdos vinculados con la identidad cultural del cementerio.
La propuesta gastronómica no contemplaba un restaurante tradicional con mesas entre los mausoleos. Solamente se permitiría vender café, bebidas y alimentos sencillos para llevar.

Otro de los puntos destacados era la organización de recorridos turísticos nocturnos. La empresa concesionaria debería entregar a la Ciudad un mínimo del 20% de los ingresos brutos generados por esa actividad.
La combinación de café, souvenirs y paseos nocturnos entre mausoleos convirtió rápidamente a la iniciativa en un tema de debate público.
Cementerio de la Recoleta: más de 200 años de historia
El Cementerio de la Recoleta fue inaugurado en 1822 y se convirtió en el primer cementerio público de Buenos Aires. Su trazado fue realizado por el ingeniero francés Próspero Catelin sobre terrenos que habían pertenecido a los frailes recoletos, junto a la actual Basílica Nuestra Señora del Pilar.
Su nombre original fue Cementerio del Norte. Con el crecimiento de Buenos Aires y el traslado de las familias más acomodadas hacia Recoleta, el lugar comenzó a concentrar mausoleos de figuras políticas, empresariales y culturales.
En unas cinco hectáreas conviven más de 4.500 bóvedas de estilos neoclásicos, neogóticos, art nouveau y art déco. Además, más de 90 bóvedas fueron declaradas Monumento Histórico Nacional por su valor artístico y arquitectónico.
De Evita a Sarmiento: las figuras que descansan en Recoleta
Una de las tumbas más visitadas es la de Eva Duarte de Perón, ubicada en la bóveda de la familia Duarte. También descansan allí Raúl Alfonsín, Domingo Faustino Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Bartolomé Mitre, Luis Federico Leloir y Adolfo Bioy Casares, entre otras personalidades.

El lugar también conserva historias populares, como la de Liliana Crociati, fallecida durante su luna de miel, y la de David Alleno, un antiguo cuidador que habría ahorrado durante años para construir su propia tumba dentro del cementerio.
Un debate que excede a una taza de café
La cancelación del proyecto volvió a poner en discusión cómo deben utilizarse y preservarse los espacios históricos de Buenos Aires.
Para algunos, incorporar servicios turísticos podía mejorar la experiencia de los visitantes y aportar fondos para la conservación. Para otros, convertir una bóveda en un comercio implicaba cruzar un límite entre la puesta en valor del patrimonio y su explotación económica.





















