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De tumba aristocrática a cafetería: a quién pertenece la bóveda del Cementerio de Recoleta que buscan convertir en gift shop

Una antigua bóveda del Cementerio de la Recoleta, perteneciente a la familia Girado, quedó en el centro de la polémica tras conocerse que el Gobierno porteño busca reconvertirla en una cafetería al paso, gift shop y punto de partida para visitas nocturnas.

Quieren instalar un gif shop en una bóveda de Recoleta
Quieren instalar un gif shop en una bóveda de Recoleta Foto: Canal26.com
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El Cementerio de la Recoleta está acostumbrado a despertar curiosidad. Sus pasillos parecen una ciudad paralela hecha de mármol, silencio y leyendas. Allí descansan expresidentes, escritores, militares, científicos, familias patricias y personajes que marcaron la historia argentina. Pero ahora, una de sus bóvedas quedó en el centro de una discusión tan inesperada como llamativa: podría convertirse en un gift shop, cafetería al paso y base para recorridos nocturnos.

La iniciativa fue impulsada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a través de una licitación pública para concesionar durante cinco años un espacio dentro del cementerio, ubicado en Junín 1760, cerca del ingreso principal. Según la documentación difundida, se trata de una bóveda de 24,54 metros cuadrados, identificada como Sección 17, Tablón 201, Sepulturas 1 a 12.

A quién le pertenece la bóveda que quieren transformar en cafetería

El dato que encendió aún más la polémica es que la bóveda habría pertenecido a la familia Girado, un apellido asociado a la burguesía terrateniente argentina y a la historia rural de la provincia de Buenos Aires. En las últimas horas, trascendió que la artista plástica Lucía Girado aseguró que allí se encuentran féretros de familiares suyos, entre ellos su padre, abuelos, tíos y primos.

El Gobierno porteño busca reconvertirla en una cafetería al paso
Quieren instalar un gif shop en una bóveda de Recoleta Foto: Gabriel Levinas

Desde el Gobierno porteño, en tanto, señalaron que se trata de una bóveda abandonada, que llevaba años sin mantenimiento ni pago de tasas, y que fue restituida a la Ciudad tras el procedimiento administrativo correspondiente. También indicaron que los titulares habrían sido notificados para retirar los restos, aunque hasta el momento no se habría presentado la documentación necesaria para hacerlo.

La situación abrió una tensión sensible: por un lado, el proyecto oficial habla de puesta en valor, turismo y generación de ingresos para el mantenimiento del predio; por el otro, aparecen los reclamos familiares y el debate sobre los límites entre patrimonio, memoria y explotación comercial.

Qué funcionaría dentro de la bóveda

La licitación contempla tres usos principales: una tienda de recuerdos, un local de venta de alimentos y bebidas al paso, y un servicio de turismo nocturno. El canon base mensual fue fijado en $1.600.000, mientras que el futuro concesionario deberá ofrecer además un porcentaje no menor al 20% de los ingresos brutos generados por las visitas nocturnas.

Una bóveda, perteneciente a la familia Girado, quedó en el centro de la polémica
Quieren instalar un gif shop en una bóveda de Recoleta Foto: Gabriel Levinas

El proyecto no habilitaría un bar tradicional con mesas y permanencia prolongada, sino una modalidad de consumo rápido o “take away”. Además, el pliego excluye usos como supermercados, mercados, ferias o autoservicios, con el objetivo de mantener cierta coherencia con el carácter patrimonial del cementerio.

Las visitas nocturnas serían otro de los grandes atractivos. La idea es aprovechar el magnetismo del lugar, un verdadero museo a cielo abierto, para ofrecer recorridos guiados por uno de los espacios más visitados de Buenos Aires.

Un cementerio que nació como símbolo de modernidad

Para entender por qué esta decisión genera tanto impacto, hay que mirar hacia atrás. El Cementerio de la Recoleta fue inaugurado en 1822 y se convirtió en el primer cementerio público de la Ciudad de Buenos Aires. Su trazado original fue obra del ingeniero francés Próspero Catelin, en terrenos que habían pertenecido a la huerta de los monjes recoletos, junto a la actual Basílica Nuestra Señora del Pilar.

Con el paso del tiempo, dejó de ser solo un lugar de entierro para transformarse en una postal del poder, la arquitectura y las aspiraciones de la élite porteña. Hacia fines del siglo XIX, cuando muchas familias acomodadas se mudaron hacia el norte de la Ciudad, la Recoleta se consolidó como la necrópolis preferida de los apellidos más influyentes.

Hoy el cementerio tiene más de 4.500 bóvedas y más de 90 fueron declaradas Monumento Histórico Nacional. En sus pasillos conviven estilos neoclásicos, art nouveau, art déco, neogóticos, grecorromanos y hasta construcciones con inspiración egipcia.

Vecinos ilustres de una bóveda en disputa

La bóveda que podría reconvertirse está ubicada en un sector particularmente cargado de historia. A pocos pasos se encuentran sepulcros vinculados a figuras como Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, Ramón Castillo, Juan Martín de Pueyrredón y Patricio Peralta Ramos, fundador de Mar del Plata.

Polémica por el nuevo plan en la Recoelta
Cementerio de la Recoleta Foto: expedia

También en las cercanías se encuentran tumbas que forman parte del imaginario popular argentino, como la de Eva Perón, una de las más visitadas del cementerio, y la de escritores y personalidades que convirtieron a la Recoleta en un recorrido obligado para turistas, curiosos y amantes de la historia.

Por eso, la posible apertura de un local dentro de una antigua bóveda no se lee solamente como una novedad turística. Para muchos, representa una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede comercializarse un espacio construido para la memoria?

Entre el patrimonio, el turismo y la polémica

El Gobierno porteño sostiene que el proyecto forma parte de una estrategia de modernización y puesta en valor del cementerio, que recibe una gran cantidad de visitantes por día y necesita recursos para su conservación. La idea oficial es sumar servicios sin alterar el valor histórico del predio.

Sin embargo, el debate va más allá de una cafetería. La Recoleta no es un centro comercial ni un simple paseo turístico: es un archivo de piedra donde se puede leer la historia política, económica, artística y social del país. Cada mausoleo cuenta una historia, incluso aquellos que parecen olvidados.

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