Maia Reficco y Franco Colapinto.
Maia Reficco y Franco Colapinto. Foto: Instagram @maiareficco - Reuters.

Antes de su exhibición por el centro porteño y en medio de una agenda intensa, Franco Colapinto se hizo un tiempo para celebrar junto a su círculo más cercano. La cita fue en Estancia Vigil, el nuevo proyecto de Alejandro Vigil —uno de los enólogos más reconocidos del país—, ubicado en la localidad de Cardales, donde disfrutaron de una experiencia gastronómica centrada en carnes argentinas.

Más allá del clima relajado y festivo, hubo un detalle que no pasó desapercibido: la presencia de la actriz de Pretty Little Liars, Maia Reficco, que volvió a alimentar los rumores de un posible romance entre ambos.

Franco Colapinto y Maia Reficco en el almuerzo. Foto: Prensa.

Un almuerzo a medida, entre helicópteros, asado y vinos de excelencia

El propio Colapinto se involucró en cada detalle de la experiencia. Conocido por su gusto por la cocina, coordinó con anticipación el menú para que no faltara nada y todos pudieran probar distintos cortes. También eligió los vinos —creaciones de Alejandro Vigil para la bodega Catena Zapata, recientemente distinguida como la más admirada del mundo— que acompañaron el almuerzo.

La llegada tampoco pasó desapercibida: cerca de las 13 arribó directamente a Estancia Vigil en helicóptero, mate en mano, uno de los servicios VIP del lugar. Sus managers, María Catarineu y Jamie Campbell-Walter, llegaron en una segunda aeronave, mientras que el resto del grupo —unas 25 personas— lo hizo en autos y vans. Entre los invitados había amigos, familiares, referentes de la productora Dale Play y parte del equipo de comunicación de la Fórmula 1, con quienes generó contenido en la previa del GP de Miami.

El piloto y la actriz compartieron un almuerzo en Cardales.

Durante la jornada recorrieron el predio, la bodega y los viñedos, donde el piloto incluso brindó una entrevista para el equipo oficial de la Fórmula 1. Antes del almuerzo, se sumó a la cocina: se puso el delantal de Estancia Vigil y, junto al chef Diego Irato, participó en la preparación del asado.

El menú fue un verdadero despliegue de sabores argentinos. Incluyó desde tablas de charcutería y empanadas de osobuco, hasta achuras de autor como mollejas, croquetas de morcilla y choripán. Como platos principales, se sirvieron cortes como tomahawk, entraña, vacío y rack de ojo de bife, además de cordero patagónico y costillar a la estaca. Los acompañamientos y salsas completaron la experiencia, que cerró con un clásico: flan de dulce de leche con crema y nueces caramelizadas.

Franco Colapinto eligió Estancia Vigil Buenos Aires para agasajar a su equipo antes de la exhibición del domingo Foto: Prensa.

A pesar de su habitual disciplina como deportista de élite, Colapinto se permitió disfrutar de casi todos los platos y especialmente del postre. Durante el almuerzo también recibió obsequios de parte de Alejandro Vigil: un box con vinos —entre ellos un Malbec premiado con 100 puntos— y un imponente botellón de seis litros que levantó en modo celebración, como si estuviera en el podio.

Franco Colapinto eligió Estancia Vigil Buenos Aires para agasajar a su equipo antes de la exhibición del domingo Foto: Prensa.

La jornada también incluyó un momento artístico: el reconocido pintor Milo Lockett le regaló una de sus obras. Luego del brindis, el piloto compartió una sobremesa distendida con todos los presentes y se mostró cercano y agradecido con el equipo del lugar, especialmente con el chef. Cerca de las 16, el grupo se retiró tras una experiencia que, según comentaron, podría convertirse en una nueva cábala cada vez que Colapinto pase por Buenos Aires.