
Hay fechas que una familia no necesita marcar en el calendario. Este 29 de agosto se cumplieron siete años de la muerte de Xana Martínez Cullell, la hija menor del entrenador Luis Enrique y Elena Cullell. Su hermana Sira la recordó con una publicación íntima que reunió fotografías, flores y varios corazones azules.
Xana murió en 2019, a los nueve años, después de atravesar un osteosarcoma, un tipo de cáncer que afecta principalmente a los huesos. Desde entonces, su familia mantuvo su memoria lejos de cualquier relato convencional sobre la ausencia: convirtió el dolor en una iniciativa destinada a acompañar a otros niños gravemente enfermos y a las personas responsables de sus cuidados.
El homenaje íntimo que compartió Sira
En sus historias de Instagram, Sira mostró un rincón familiar con diferentes retratos de Xana. En las imágenes podía verse a la niña en momentos cotidianos, sonriente y rodeada por recuerdos de su infancia. Junto a los portarretratos había flores en tonos rosados y blancos. La amazona acompañó la publicación con corazones azules y una estrella, sin necesidad de agregar un mensaje extenso para expresar lo que significaba la fecha.

El gesto coincidió con una jornada especialmente sensible para la familia Martínez Cullell. Mientras Sira participaba en una competencia ecuestre en el recinto de Las Mestas, en Gijón, varios familiares se acercaron a acompañarla. Allí estuvieron su madre, Elena Cullell; sus abuelos paternos, Luis Felipe Martínez y Nelly García; además de tíos y primas. Su hermano tenía previsto sumarse posteriormente, mientras Luis Enrique permanecía en París por compromisos profesionales.
La Fundación Xana llegó a Las Mestas
La presencia familiar no estuvo vinculada únicamente con la actividad deportiva. La Fundación Xana instaló por primera vez un puesto en el emblemático espacio ecuestre gijonés, donde difundió su trabajo y ofreció productos destinados a apoyar sus iniciativas.
La entidad nació para brindar acompañamiento a niños y jóvenes que padecen enfermedades graves, además de sostener a sus familias durante tratamientos prolongados y situaciones de enorme vulnerabilidad. En un mensaje publicado por el aniversario, la organización explicó que comenzó su recorrido con expectativas modestas, pero que el respaldo recibido permitió ampliar sus objetivos.
Un recuerdo que se transformó en ayuda
La Fundación Xana también compartió un mensaje propio para recordar a la niña. En el texto, la familia señaló que habían transcurrido siete años desde su partida, pero aseguró que su recuerdo y su energía continuaban acompañándolos con una fuerza cada vez mayor. El comunicado planteó que la tarea solidaria permite darle continuidad a su presencia mediante la asistencia concreta a otros chicos con problemas de salud.

Nelly García, abuela de Xana, participó de la actividad organizada en Las Mestas y destacó públicamente la tarea de la fundación. La recordó como una niña especialmente inteligente y contó que colabora mensualmente con la organización.
Su testimonio mostró otra dimensión del proyecto: no se trata únicamente de una institución impulsada por Luis Enrique y su núcleo familiar, sino de un punto de encuentro para allegados, colaboradores y personas sensibilizadas por la atención de la infancia.
El homenaje de Sira forma parte de una memoria familiar que también apareció en otros momentos significativos. En distintas ocasiones, los integrantes de la familia utilizaron imágenes, camisetas y mensajes para mantener presente a Xana, siempre vinculando su recuerdo con la construcción de una obra solidaria. Esa continuidad permite entender por qué la publicación de este aniversario fue breve y, al mismo tiempo, profundamente expresiva.

















