
La portavoz del Fondo Monetario Internacional (FMI), Julie Kozack, ratificó el escenario que atraviesa Argentina tras la drástica reducción del riesgo país por debajo de los 450 puntos básicos y la mejora en las calificaciones crediticias. Al mismo tiempo, ponderó el paquete de garantías por USD 2.000 millones aprobado por el Banco Mundial y otros organismos multilaterales para abaratar costos financieros, aunque remarcó que los plazos para colocar nueva deuda externa quedan bajo el estricto criterio del equipo económico local.
El FMI consideró que hay una mejora de las condiciones financieras, escenario que posiciona de manera favorable al país para concretar un eventual regreso a la emisión de deuda en el mercado internacional de capitales. En una conferencia de prensa realizada este jueves 25 de junio en Washington, las autoridades del organismo valoraron los avances del programa económico acordado y celebraron la evolución de los indicadores de confianza.
La portavoz del Fondo, Julie Kozack, sostuvo que los costos de financiamiento para el país se redujeron considerablemente, acompañados por una percepción de mercado mucho más optimista. Sin embargo, aclaró que la decisión de cuándo volver a emitir deuda en el mercado voluntario es potestad exclusiva del Gobierno argentino.
Esta evaluación se produjo en paralelo al reciente anuncio del directorio del Banco Mundial y la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), que aprobaron un paquete de garantías por USD 2.000 millones destinado a facilitar el acceso del país al financiamiento privado. A esta ingeniería financiera se sumaron también el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
La operación bajo análisis garantiza el 95% de los pagos del servicio de la deuda de un nuevo préstamo comercial, una estructura que permite mitigar los costos financieros y fortalecer la gestión de la deuda pública. Desde la óptica del FMI, este auxilio busca apuntalar el regreso de Argentina a las plazas financieras externas en un contexto marcado por la caída del riesgo país y las crecientes presiones para que el Tesoro vuelva a emitir títulos en el exterior.
“El riesgo país de Argentina se redujo significativamente, ahora está por debajo de los 450 puntos básicos. El sentimiento del mercado hacia Argentina es más favorable, esto refleja mejoras en la calificación crediticia de dos agencias”, expresó la portavoz, quien dijo que este cambio de tendencia en el tablero global se vinculó de forma directa con la profundidad de las reformas impulsadas en el diseño de la política económica local.
“Reconocemos el papel catalítico que pueden jugar las instituciones financieras internacionales y los bancos multilaterales de desarrollo en las estrategias de financiamiento y las agendas de reformas”, sostuvo Kozack. En este sentido, detalló que el Banco Mundial y el BID coordinan acciones conjuntas orientadas a movilizar capital de origen privado, robustecer los niveles de competencia en los mercados locales y optimizar el clima de negocios global del país.
A nivel técnico, el paquete de asistencia combina instrumentos específicos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y de MIGA para apalancar hasta USD 2.000 millones mediante préstamos comerciales. Según se desprende del comunicado de las entidades, la estructura financiera tiene como metas accesorias motorizar la inversión en obras de infraestructura y promover canales de inclusión financiera para las pequeñas y medianas empresas.
El préstamo comercial respaldado por dicha entidad internacional contará con un plazo de amortización de seis años y contemplará un período de gracia de tres años. Esta hoja de ruta está calibrada estratégicamente para atender el exigente cronograma de vencimientos en moneda extranjera que enfrenta el gobierno de Milei para este 2026 y el transcurso de 2027.
“Las decisiones sobre el momento y los términos de acceso al mercado dependen de las autoridades. Acogemos favorablemente los esfuerzos continuos de las autoridades para fortalecer sus reservas externas y preservar la credibilidad de las políticas, lo que ayudará a sostener el acceso a los mercados de capital nacionales e internacionales para Argentina”, remarcó Kozack en un tramo clave de su alocución.
“El apoyo multilateral puede ayudar a reforzar la confianza, mejorar las condiciones de financiamiento, fortalecer la resiliencia externa y facilitar un retorno gradual y sostenible al financiamiento de mercado”, agregó. En esta misma línea se inscribe la Plataforma de Garantías del Grupo Banco Mundial lanzada en 2024, una herramienta ideada para simplificar procesos burocráticos, suprimir redundancias institucionales y reducir riesgos de inversión, cuya meta global es expandir la emisión anual de garantías a USD 20.000 millones para el año 2030.
Reformas estructurales, mercado laboral y capacidad de pago: qué dijo el FMI sobre el Gobierno argentino
El nuevo panorama financiero para Argentina se consolida sobre una marcada tendencia a la baja de su sobretasa de interés: mientras que en el pasado mes de abril el indicador de riesgo país fluctuaba en torno a los 520 puntos básicos, tras las sucesivas mejoras en las calificaciones y la resolución de diversos frentes internacionales, el índice se retrajo hasta los 425 puntos estableciendo el registro más bajo constatado en los últimos ocho años.
Pese a que diversos analistas de la City porteña sugirieron que el Ministerio de Economía debería capturar esta ventana de oportunidad para emitir nueva deuda externa antes de un eventual cambio de humor global, Luis Caputo manifestó su preferencia por esperar a que los costos financieros internacionales caigan a umbrales todavía menores.
Además, la portavoz del FMI asoció las mejores condiciones de financiamiento con los resultados directos del programa económico implementado por la administración liderada por Javier Milei. “Argentina sigue logrando avances importantes en la restauración de la estabilidad macroeconómica, en el fortalecimiento de la resiliencia económica del país y en la creación de una economía más abierta y eficiente”, ponderó Kozack.
Por otra parte, la agenda de consultas abordó el impacto de las transformaciones en el mercado de trabajo y los niveles de empleo formal. “Uno de los objetivos clave del programa es avanzar hacia un mercado laboral más formal. La formalización depende de varios factores, no solo de los resultados macroeconómicos, también de la estructura impositiva y regulatoria, y de las rigideces del mercado laboral. Ningún indicador único puede captar totalmente el nivel de formalización”, precisó la funcionaria.
Desde la óptica del FMI, si bien la Reforma Laboral implementada por el Gobierno es de corte reciente y sus efectos plenos tardarán un tiempo prudencial en observarse, el horizonte estratégico continúa enfocado en propiciar la creación de puestos genuinos y optimizar el funcionamiento general del mercado.
“Argentina ha hecho todos sus pagos al Fondo y confiamos en que continuará haciéndolo, no tenemos preocupaciones al respecto”, sentenció Kozack. El equipo económico incorporó estos avales multilaterales dentro de su programa financiero global que engloba las metas anuales vinculadas a la acumulación de reservas internacionales y el cierre técnico del programa de financiamiento para 2026.
Al respecto, desde el entorno de la conducción económica, se detalló que el último eslabón administrativo en cerrarse fue justamente el esquema de reaseguros. “Vamos a emitir préstamos con garantías del BID, Banco Mundial, Agencia de Garantías del Banco Mundial y muy posiblemente con el CAF. MIGA y el Banco Mundial nos van a dar una garantía por USD 2.000 millones”, confirmó el viceministro de Economía José Luis Daza.












