
Durante sus discursos de apertura en el Hotel Alvear, las autoridades de ambas entidades remarcaron que el proceso de reformas implica un esfuerzo coordinado entre el sector público y la iniciativa privada. En ese sentido, el titular de la CAC admitió la disparidad en la recuperación de la actividad, pero ratificó su respaldo al programa de estabilización.
“No es todo color de rosa, no está todo bien, pero las transformaciones significan sacrificios, dolor. Pero vale la pena, si es el precio para transformar nuestro país, para que nuestros hijos, nietos en mi caso puedan vivir en un país normal”, afirmó Mario Grinman.
El dirigente cuestionó las intervenciones del Estado en gestiones anteriores y apuntó contra la posición de los propios empresarios que se acostumbraron “a la comodidad” de un marco regulatorio estricto. Asimismo, aseguró tener “en claro de qué lado quiero estar” y concluyó: “Si a este modelo, no exento de sacrificios, lo continuamos, lo consolidamos, vamos a tener un país espectacular”.
En su presentación, Grinman ponderó la respuesta del sector privado frente a la liberación de las fuerzas productivas y destacó el impacto en actividades clave para la generación de divisas: “Habiendo liberado el potencial del empresario argentino, se dio una expansión rápida y sostenida de sectores que se habían desaprovechado: petróleo, los recursos de la cordillera, generando las divisas que necesitamos”.
En esa misma línea, remarcó la responsabilidad del empresariado en la etapa de reactivación al sostener que “no todo se puede dejar a que lo haga el Gobierno”.
Por su parte, Susan Segal enfatizó la escala internacional que representa el actual contexto para la economía argentina y la urgencia de fortalecer los esquemas de transporte y conectividad. “Este es el momento especial. Argentina tiene la oportunidad no solo de crecer, sino de volver a ser uno de los grandes motores económicos de América Latina”, manifestó.
La titular del Council of the Americas planteó que la “gran oportunidad” del país radica en no limitarse únicamente a extraer recursos, sino en “conectarlos con la región y el mundo” a través de “más infraestructura, conectividad y mejores corredores hacia el Atlántico y el Pacífico”.
Para finalizar, abogó por un entendimiento bilateral con Chile orientado a facilitar la salida hacia el Océano Pacífico de la producción energética de Vaca Muerta, destacando que dicha integración “puede crear nuevos motores de crecimiento para el país y América Latina y elevar el peso en la economía mundial”.


















