
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) resolvió posponer, momentáneamente, el inicio de las medidas gremiales previstas para este jueves, según informó Marcelo Belelli, coordinador nacional del gremio.
La medida de fuerza involucraba a trabajadores de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y había generado preocupación entre los pasajeros por posibles demoras, reprogramaciones y cancelaciones.

El paro había sido anunciado en el marco de una jornada nacional de lucha y contemplaba paros, movilizaciones y asambleas. Entre los aeropuertos alcanzados se encontraban Ezeiza y Aeroparque Jorge Newbery.
Finalmente, la medida quedó sin efecto hasta nuevo aviso. De esta manera, el escenario de posibles interrupciones que había sido advertido para los vuelos comerciales no se concretará bajo el esquema originalmente anunciado.
Por qué ATE había anunciado el paro en los aeropuertos
El origen del conflicto se encontraba en un reclamo salarial y laboral de los trabajadores de la ANAC. Según explicó el gremio, las autoridades nacionales mantienen desde enero incumplimientos relacionados con adicionales salariales que habían sido acordados en paritarias.

A ese reclamo se sumaba la exigencia de reabrir la negociación paritaria sectorial, además de cuestionamientos vinculados con las condiciones laborales y el financiamiento de distintas áreas que funcionan en los aeropuertos.
El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, había planteado el deterioro de los ingresos de los trabajadores y las condiciones en las que desarrollan sus tareas.
Entre los reclamos también figuraba el financiamiento de las tareas operativas del Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI) y de fiscalización en los aeropuertos del país.
Qué podía pasar con los vuelos durante la protesta
Antes de levantar la medida, ATE había previsto que durante las franjas de protesta se mantuvieran únicamente los vuelos sanitarios, humanitarios, de traslado de órganos y oficiales. Por fuera de esos servicios, la actividad comercial podía verse afectada.

El Gobierno, por su parte, había intimado al gremio a garantizar un mínimo del 75% de las prestaciones aéreas, debido a que la aeronáutica comercial había sido considerada un servicio esencial bajo la normativa vigente.
La ANAC había señalado que, aun con ese esquema, podían producirse demoras o reprogramaciones puntuales, dependiendo de las características de cada aeropuerto y de la operación de las distintas compañías aéreas.
El reclamo de ATE
Al anunciar la medida, Aguiar había cuestionado al Gobierno por el impacto que las decisiones adoptadas en materia salarial y presupuestaria tenían sobre los trabajadores de la ANAC.
“Si se producen demoras o cancelaciones, no será por culpa de los trabajadores. Hemos comunicado la medida de fuerza con suficiente antelación para que el Gobierno pudiera responder a cada una de nuestras demandas y eso hasta ahora no sucedió”, afirmó.

De acuerdo con el planteo sindical, el conflicto incluía tres reclamos centrales: el pago de los aumentos correspondientes a adicionales ya acordados, la reapertura de la paritaria sectorial y el financiamiento de las áreas operativas y de fiscalización.


















