Chernobyl es considerada la ciudad más contaminada del mundo. Foto: Unsplash.
Chernobyl es considerada la ciudad más contaminada del mundo. Foto: Unsplash.

El 26 de abril de 1986 quedó grabada como una fecha trágica en la historia de la humanidad, cuando una explosión en el reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl Nuclear Power Plant en Ucrania desató el peor desastre atómico de la historia y cambió para siempre la vida de decenas de miles de personas.

A pocos kilómetros de allí se encontraba la ciudad modelo de Pripyat, construida para albergar a los trabajadores de la planta y sus familias, donde vivían cerca de 50.000 habitantes. Tras lo sucedido y en cuestión de horas, ya no quedaba nadie allí.

Chernobyl, Ucrania, Reuters
La planta nuclear de Chernóbyl, en Ucrania. Foto: Reuters.

A 40 años del hecho que cambió para siempre la fisonomía de la región, vale la pena recordar los detalles del mismo. Durante el accidente, la población nunca recibió clara información de lo que estaba sucediendo. Muchos vecinos vieron humo, incluso escucharon la explosión y hasta notaron movimientos inusuales en la central, pero las autoridades de la entonces Unión Soviética brillaron por su ausencia, y recién 36 horas después del siniestro ordenaron evacuar a las personas.

EL 27 de abril, un día después de Chernobyl, el mundo empezó a conocer el horror

El 27 de abril comenzó uno de los operativos más trascendentales del siglo XX. Tuvieron que arribar más de 1.000 colectivos desde diferentes puntos de la nación para retirar a toda la gente del lugar en menos de 24 horas.

El Ejército fue quien tomó la posta de la logística, organizando rutas de escape y coordinando los traslados.

Por los altoparlantes se podía escuchar un mensaje “tranquilizador” que pocos creían: que debían abandonar el lugar solo unos días y que pronto podrían regresar. Por supuesto, era una promesa para evitar el pánico.

En aquellos años, las órdenes provenientes desde Moscú se ejecutaban al instante y sin demasiadas preguntas. Eso hizo que el operativo de evacuación fuese muy rápido, además de posibilitar la movilización de recursos, fuerzas armadas y el transporte a la brevedad.

La contracara de la situación y del sistema soviético era el secretismo con el que se manejaban estos y otros temas. Nadie decía qué estaba pasando, y la población debía obedecer sin saber demasiado qué hacer.

Mientras los militares recorrían casa por casa, los habitantes de Pripyat abandonaban todo. Documentos, algo de ropa y pertenencias mínimas era lo único permitido. Muchos dejaron atrás juguetes, fotos, mascotas e incluso familiares internados. La idea de que regresarían en pocos días funcionó como un mecanismo de contención social.

Por supuesto, desde el punto de vista logístico, la evacuación fue un éxito. Desde el punto de vista humano, un fracaso total.

Eso sí, también la explosión de Chernobyl dio cuenta del creciente desgaste interno de la Unión Soviética. La demora en tomar la decisión, 36 horas después, estuvo marcada por la confusión, pero también por el temor de las autoridades a reconocer la magnitud del desastre.

El silencio que prosiguió días después fue absoluto y gran parte de la población soviética y del mundo desconoció lo sucedido. Según muchos analistas de la época, Chernobyl no fue solo un accidente, sino que podría haber sido algo completamente evitable.

Chernobyl
La zona quedó completamente abandonada.

Hoy, Pripyat permanece congelada en el tiempo. Sus edificios, escuelas y parques de diversiones siguen en pie, convertidos en un símbolo del desastre. Mientras tanto, miles de evacuados nunca lograron reconstruir completamente sus vidas.

En paralelo, miles de “liquidadores” -bomberos, militares y trabajadores- ingresaron a la zona para contener la radiación. Muchos de ellos murieron años después debido a la exposición extrema.

Pasaron cuatro décadas y pareciera que el tiempo se detuvo en este lugar. Eso sí, dejó una marca imborrable en la memoria del mundo, que tiempo después se enteró sorprendido del desastre de lo ocurrido.