El 10 de junio fue feriado por años en Argentina: su vínculo con Malvinas y la importancia de recordar la fecha

Aunque hoy el feriado de Malvinas se recuerda el 2 de abril, durante años el 10 de junio tuvo ese lugar en la Argentina. La fecha remite a una decisión de 1829 que sigue siendo clave para el reclamo de soberanía sobre las islas.

Islas Malvinas
Islas Malvinas Foto: Redes
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Durante años, el 10 de junio ocupó un lugar central en el calendario argentino. No fue una fecha cualquiera: estuvo ligada al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas y a un hecho histórico clave de 1829, cuando se creó la Comandancia Política y Militar en el archipiélago. Aunque hoy el feriado nacional vinculado a Malvinas se conmemora el 2 de abril, el 10 de junio conserva un peso político, jurídico e histórico que sigue siendo fundamental para entender por qué esta fecha aún interpela a la memoria argentina.

Por qué el 10 de junio fue una fecha clave en la historia argentina

El 10 de junio quedó asociado oficialmente a Malvinas a partir de la Ley 20.561, sancionada en 1973, que fijó esa jornada como el “Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas, Islas y Sector Antártico”. La norma no eligió esa fecha al azar: buscó anclar el reclamo soberano en un antecedente histórico y jurídico concreto, ocurrido el 10 de junio de 1829, cuando el gobierno de Buenos Aires dispuso la creación de una autoridad político-militar en las islas.

Vista de Puerto Luis, Malvinas, efemérides 10 de junio
Vista de Puerto Luis, Malvinas, efemérides 10 de junio

Pero además, el 10 de junio fue feriado nacional durante años. En 1984, el Decreto 901 trasladó al 10 de junio el feriado nacional que hasta entonces se vinculaba al 2 de abril. Más tarde, esa situación cambió: la Ley 25.370, sancionada en 2000, declaró al 2 de abril como “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra en Malvinas”, y el decreto de 1984 quedó derogado. Es decir: el 10 de junio dejó de ser feriado, pero no perdió su valor simbólico ni su densidad histórica.

Qué pasó el 10 de junio de 1829 y por qué esa decisión sigue siendo tan importante

El hito que explica la fuerza de esta efeméride ocurrió en 1829. Ese día, mediante un decreto firmado por Martín Rodríguez y Salvador María del Carril, se estableció que “las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos, en el mar Atlántico, serán regidas por un Comandante Político y Militar”. Esa disposición creó una estructura de gobierno formal y designó a Luis Vernet al frente de esa autoridad.

No se trató de un gesto retórico. La medida expresó un acto de administración efectiva, con población, autoridad, normas y organización institucional en el territorio. De hecho, la Cancillería argentina subraya que Vernet se instaló en las islas y ejerció públicamente su autoridad y jurisdicción, dentro de una política sostenida por los primeros gobiernos patrios para afirmar su presencia en el Atlántico Sur. Por eso, el 10 de junio suele ser recordado como uno de los antecedentes más sólidos del reclamo argentino sobre Malvinas.

El vínculo entre el 10 de junio y Malvinas va mucho más allá de la guerra de 1982

En la memoria colectiva argentina, Malvinas suele quedar asociada de manera casi automática al 2 de abril de 1982 y a la guerra. Sin embargo, la historia del reclamo argentino es muy anterior al conflicto bélico. La propia Cancillería recuerda que, desde el comienzo del proceso emancipatorio en 1810, la Argentina sostuvo derechos sobre los archipiélagos australes, y que en 1820, el coronel David Jewett tomó posesión de las islas en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata, izando por primera vez la bandera argentina allí.

Luis Vernet, Malvinas, efemérides 10 de junio
Luis Vernet, Malvinas, efemérides 10 de junio

Esa continuidad explica por qué el 10 de junio tiene una relevancia singular: permite pensar Malvinas no solo desde el recuerdo de la guerra, sino también desde la historia, la diplomacia, el derecho y la construcción de soberanía. En otras palabras, es una fecha que amplía la mirada y evita reducir la cuestión Malvinas exclusivamente al episodio de 1982.

La ocupación británica de 1833 y una disputa que sigue abierta

El proceso iniciado con la creación de la comandancia en 1829 fue interrumpido el 3 de enero de 1833, cuando el Reino Unido ocupó las islas y expulsó a las autoridades argentinas y a la población establecida. Desde entonces, la Argentina sostuvo de manera constante su protesta y el reclamo por la restitución del ejercicio pleno de soberanía.

El 3 de enero de 1833 las islas Malvinas fueron usurpadas por la corbeta británica Clio, quienes expulsaron a las autoridades argentinas vigentes. Foto: Ministerio de Defensa.

Esa disputa fue reconocida internacionalmente por la Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, adoptada en 1965, que identificó la existencia de una controversia de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e instó a ambas partes a buscar una solución pacífica y negociada. Más tarde, incluso después de la guerra de 1982, la ONU reiteró que el conflicto bélico no resolvió ni modificó la naturaleza de la disputa.

Por qué recordar hoy el 10 de junio sigue siendo necesario

Recordar el 10 de junio es recordar que Malvinas también se explica desde los hechos históricos, los actos de gobierno y la legitimidad jurídica que la Argentina invoca desde hace casi dos siglos. La fecha funciona como una bisagra entre la memoria y la historia: por un lado, conecta con una causa profundamente emocional para el país; por otro, obliga a volver a los documentos, a los antecedentes y a la dimensión institucional del reclamo.

Por eso, aunque ya no sea feriado nacional, el 10 de junio no perdió vigencia. Al contrario: sigue siendo una oportunidad para volver sobre una pregunta central de la historia argentina. ¿Qué significa sostener la memoria de Malvinas sin olvidar que, mucho antes de la guerra, hubo decisiones concretas que marcaron la voluntad soberana del país? La respuesta está, en buena medida, en esta fecha que durante años fue feriado y que todavía hoy conserva una potencia simbólica difícil de igualar.