Venezuela, REUTERS
Venezuela, REUTERS

El cierre de DIRECTV en Venezuela dejó un gran vacío comunicacional en el país, ya que la empresa perteneciente a la multinacional estadounidense AT&T controlaba 44,12% del mercado de televisión por subscripción en Venezuela, con 2.052.407 usuarios, y su señal llegaba a los lugares más aislados.

Las causas del cierre son claras: las sanciones del gobierno de Estados Unidos al Estado venezolano prohibieron la transmisión de los canales Globovisión y Pdvsa, ambos requeridos para optar por la licencia para ofrecer el servicio de televisión paga en el país.

Ante la imposibilidad de cumplir con las exigencias de ambos países, AT&T tomó la decisión de cesar sus operaciones de forma inmediata.

Posterior a su cierre, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ordenó a DirecTV restituir el servicio, que dejó de ofrecerse en el país el 19 de mayo, y dispuso a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) incautar todos los bienes muebles e inmuebles y antenas, entre otros activos gestionados por la empresa.

Asimismo, emitió una prohibición de salida del país, así como de grabar y enajenar bienes, contra los actuales directivos.

Tres de ellos, Héctor Rivero, Rodolfo Carrano y Luis Villamizar, que eran las principales cabezas de DirecTV en Venezuela, se entregaron a las autoridades este viernes 5 de junio.