
La emergencia humanitaria provocada por los trágicos terremotos en Venezuela reconfiguró de manera inesperada el escenario geopolítico de la región. Dicho impacto aceleró el acercamiento diplomático entre Caracas y diversos países que mantenían sus vínculos congelados con el chavismo, entre los que se encuentra Argentina.
Luego del quiebre registrado en julio de 2024 cuando Nicolás Maduro expulsó a las delegaciones diplomáticas y se profundizó el asedio a la sede oficial argentina, el gobierno de Milei adoptó una posición activa enviando brigadistas, rescatistas y al menos dos misiones consulares de la Cancillería para asistir a los argentinos detenidos. “Fue un paso importante para romper con la distancia que teníamos desde julio de 2024”, expresó a TN una alta fuente del Gobierno.

En la actualidad, ambos países carecen de representación diplomática oficial en Buenos Aires y Caracas. Sin embargo, las misiones enviadas a mediados de año abrieron la puerta para que el Gabinete nacional comience a consensuar una hoja de ruta que permita reactivar de manera paulatina la agenda bilateral.
Cabe resaltar que en la agenda bilateral persiste un punto de fuerte fricción: la situación del ciudadano argentino Germán Giuliani, quien continúa detenido en suelo venezolano. Aunque desde el gobierno de Javier Milei se reclamó en reiteradas oportunidades por su inmediata liberación, en Caracas reconocen de manera reservada que las gestiones en este caso no alcanzaron la intensidad observada con otros detenidos, como Nahuel Gallo.

Por otra parte, la estrategia argentina observa de cerca las decisiones adoptadas por aliados estratégicos en el Cono Sur: países como Perú y Chile, bajo las gestiones de Keiko Fujimori y José Antonio Kast, ya anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas con el gobierno de Delcy Rodríguez y argumentaron la necesidad de garantizar servicios y protección consular a sus ciudadanos residentes.
En paralelo, el tablero político interno de Venezuela también resulta determinante. Pese a los cuestionamientos hacia la gestión de Delcy Rodríguez por la respuesta estatal ante los terremotos, la mandataria cuenta con el respaldo de la administración de Donald Trump en Estados Unidos.
La injerencia de Estados Unidos sobre Venezuela que podría destrabar la relación diplomática de Argentina con Venezuela
Desde la captura de Nicolás Maduro en enero y la llegada a Caracas del encargado de negocios estadounidense, John M. Barrett, Washington incrementó notablemente su injerencia política y económica bajo la coordinación del secretario de Estado, Marco Rubio.
En ese marco, y dada la sintonía ideológica de Milei con la Casa Blanca, desde el área de Cancillería a cargo de Pablo Quirno entienden que las condiciones están dadas para dar un paso firme en la reactivación formal del vínculo con Venezuela en el corto plazo.

















