El avión caza F-16 Block 70 que eligió la Fuerza Aérea de Perú.
El avión caza F-16 Block 70 que eligió la Fuerza Aérea de Perú. Foto: Zona Militar (optimizada con IA Copilot)

La definición del nuevo avión de combate para la Fuerza Aérea del Perú parece haber llegado, finalmente, a su desenlace. Tras más de una década de evaluaciones, idas y vueltas y un tramo final cargado de versiones cruzadas, el elegido sería el F-16 Block 70, la versión más moderna del histórico “Fighting Falcon” desarrollado por Lockheed Martin.

Compra de aviones de combate en Perú: un cierre inesperado y bajo hermetismo

El capítulo decisivo se escribió este lunes en Lima, con la firma del contrato definitivo en un clima de absoluto hermetismo. La escena contrastó con la magnitud del acuerdo: se trató de un acto “a puerta cerrada”, sin anuncios rimbombantes ni precisiones públicas, en lo que constituye la primera compra de aeronaves de combate nuevas para la FAP desde la incorporación de los Dassault Mirage 2000 en 1982. La discreción oficial no hizo más que alimentar interrogantes sobre una operación que, por su envergadura, debería marcar un hito en la política de defensa del país andino.

La Fuerza Aérea de Perú incorporará 24 aviones caza F-16 Block 70, desarrollados por Lockheed Martin Aeronautics. Foto: Zona Militar

El proceso, que en los últimos meses adquirió ribetes de incertidumbre política, sumó un giro inesperado días atrás. El propio presidente de Perú había sugerido postergar la decisión para que el próximo gobierno asumiera la responsabilidad, lo que incluso generó rumores de renuncias ministeriales. Sin embargo, en menos de 72 horas, la postura cambió y el acuerdo se cerró, dejando abierta la incógnita sobre los motivos detrás de esa abrupta reversión.

F-16 Block 70: dudas sobre el contrato, costos y detalles técnicos

A la falta de explicaciones políticas se suma un notable vacío informativo en torno a los aspectos técnicos y financieros del contrato. No se conoce el monto total de la operación ni los componentes incluidos en el paquete, ni si será necesario ampliar el presupuesto en el futuro. Tampoco está claro si los 24 aviones previstos serán todos nuevos de fábrica o si parte de la flota estará compuesta por unidades reacondicionadas. En la misma línea, se desconoce el cronograma de entregas y la fecha en que el primer ejemplar llegará al país.

El F-16 Block 70, la versión más moderna del histórico “Fighting Falcon”, desarrollado por Lockheed Martin. Foto: Zona Militar

Otro punto clave aún en la nebulosa es la eventual existencia de compensaciones industriales -los denominados “offsets”- acordadas con Lockheed Martin Aeronautics. Este tipo de acuerdos suele ser determinante en contratos de esta magnitud, ya que implican inversiones complementarias en la economía local, transferencia tecnológica o desarrollo de capacidades industriales, pero hasta ahora no se informó si forman parte del entendimiento.

Competencia internacional y el trasfondo geopolítico de la elección

El desenlace llega tras un proceso que fue perdiendo atención pública en medio de la inestabilidad política y social que atraviesa el país. Inicialmente, la decisión estaba prevista para julio de 2025, luego se trasladó a octubre y finalmente a diciembre, sin resultados concretos. El prolongado silencio oficial durante varios meses alimentó incluso versiones de una eventual cancelación o reformulación del concurso, con la posible incorporación de nuevos competidores como el KF-21 de Korea Aerospace Industries.

En la etapa final, la competencia quedó reducida a tres opciones. Además del F-16, participaron el Gripen E/F de la sueca Saab y el Rafale F4 de la francesa Dassault Aviation. La empresa escandinava llegó a expresar públicamente su malestar por la falta de comunicación del comité evaluador, mientras que desde Francia optaron por el silencio, en un contexto donde el costo de su propuesta aparecía como un factor limitante.

Además del F-16, participaron el Gripen E/F de la sueca Saab y el Rafale F4 de la francesa Dassault Aviation. Foto: Zona Militar

Aunque en febrero ya se había deslizado que el F-16 era el favorito por razones geopolíticas, el gobierno evitó confirmarlo oficialmente. En paralelo, las visitas de representantes estadounidenses al Ministerio de Defensa en Lima fueron marcando el pulso de una negociación que avanzaba en silencio hacia su resolución.

Ahora, el foco se traslada a la confirmación formal del acuerdo y a la revelación de sus detalles. Esa instancia podría concretarse en las próximas horas o durante el fin de semana, en el marco de un evento aeronáutico abierto al público en la Base Aérea de Las Palmas. Hasta entonces, la operación que definirá el futuro del poder aéreo peruano sigue rodeada de interrogantes.