La otra cara de la guerra en Irán: activistas denuncian ejecuciones, persecución política y una fuerte censura estatal
Organismos internacionales y activistas alertan sobre un agravamiento de la crisis humanitaria dentro del país, con restricciones a internet, juicios acelerados y miles de personas detenidas bajo acusaciones de seguridad.
Mientras el foco mundial permanece puesto en la creciente tensión militar entre Irán y Estados Unidos, organizaciones de derechos humanos denuncian un endurecimiento de la represión dentro del territorio iraní. Activistas, abogados y organismos internacionales alertan sobre un incremento de ejecuciones, arrestos masivos y restricciones severas a la libertad de expresión bajo el argumento de preservar la seguridad nacional en medio del conflicto.
La situación genera una creciente preocupación entre defensores de derechos humanos, que advierten que el régimen iraní estaría aprovechando el contexto bélico y la atención internacional centrada en la geopolítica para avanzar con medidas represivas a menor costo político.

“Seguimos con gran preocupación la situación de los derechos humanos en Irán”, declaró Mahmood Amiry-Moghaddam a Deutsche Welle. El neurocientífico noruego-iraní y referente de la organización Iran Human Rights aseguró que “las ejecuciones diarias de presos políticos, manifestantes y personas acusadas de espionaje son muy alarmantes”.
Un clima de miedo bajo la sombra de la guerra
Desde que se intensificó el conflicto regional a finales de febrero, las discusiones diplomáticas y económicas giran principalmente alrededor del posible bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
Sin embargo, detrás de las tensiones geopolíticas, crecen las denuncias sobre el deterioro de la situación interna en el país. “En una situación en la que la comunidad internacional presta poca atención a las violaciones de los derechos humanos en Irán, la república islámica está aprovechando esta situación para ejecutar prisioneros al menor costo político posible”, afirmó Amiry-Moghaddam.
Según datos de Iran Human Rights, durante 2026 fueron ejecutadas al menos 1.639 personas en el país, la cifra más alta registrada en las últimas tres décadas y media. Organizaciones internacionales sostienen que el endurecimiento represivo se profundizó desde el inicio de la guerra.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, encabezado por Volker Türk, informó que alrededor de 4.000 ciudadanos iraníes fueron arrestados desde el inicio del conflicto bajo acusaciones vinculadas a “motivos de seguridad”. Además, al menos 21 personas habrían sido ejecutadas en ese mismo período.
Represión en Irán: arrestos, censura y juicios acelerados
Las restricciones a la comunicación también se intensificaron en las últimas semanas. El acceso a internet sufrió fuertes limitaciones y el gobierno iraní endureció los controles sobre redes VPN y terminales satelitales utilizadas por la población para evitar la censura estatal.

Activistas aseguran que esta situación dificulta gravemente la difusión de información tanto dentro como fuera del país. “Ni siquiera me atrevo a imaginar el impacto que las sucesivas ejecuciones de los últimos días han tenido en el ambiente de los pabellones políticos de las cárceles”, escribió en la red social X el activista estudiantil Zia Nabavi, quien estuvo detenido en varias oportunidades por motivos políticos.
Por su parte, el abogado de derechos humanos Saeid Dehghan denunció una aceleración de los procesos judiciales contra presos políticos. “Gracias a nuestra colaboración con colegas en Irán, con quienes solo pudimos contactar con gran dificultad, supimos que se ha acelerado la tramitación de los casos judiciales contra presos políticos y, al mismo tiempo, se ha vuelto menos transparente”, señaló a Deutsche Welle.
“Esto permite que se dicten y ejecuten sentencias de muerte con mayor rapidez”, criticó. Dehghan, actualmente radicado en Canadá, es fundador de la Red de Abogados YekKalameh y trabaja junto a juristas iraníes para documentar violaciones a los derechos civiles.
La represión también alcanzó a abogados independientes y referentes sociales que representan a presos políticos o participan en causas vinculadas a derechos humanos. Según organizaciones internacionales, varios profesionales fueron detenidos o citados por organismos de seguridad.

Entre los casos más sensibles aparece el de Narges Mohammadi, reconocida activista y ganadora del Premio Nobel de la Paz. De acuerdo con Dehghan, la dirigente se encuentra en estado crítico debido a problemas cardíacos.
El abogado sostuvo además que otros presos políticos enfermos deberían acceder a beneficios legales contemplados por la legislación iraní, incluyendo la libertad condicional o la liberación obligatoria por razones médicas.
El temor a repetir uno de los capítulos más oscuros de Irán
Organizaciones humanitarias advierten sobre el riesgo de que el país vuelva a atravesar una ola de ejecuciones masivas similar a la ocurrida en la década de 1980, cuando miles de presos políticos fueron ejecutados tras el final de la guerra entre Irán e Irak.
Actualmente, cientos de manifestantes detenidos durante las protestas nacionales de enero enfrentan cargos que podrían derivar en condenas a muerte.
“Es crucial que la comunidad internacional otorgue una prioridad significativamente mayor a la situación de los derechos humanos en Irán y de la población, y que aborde estos temas en las negociaciones políticas con la república islámica”, reclamó Mahmood Amiry-Moghaddam. “El cambio fundamental, en última instancia, lo logrará el propio pueblo de Irán”, concluyó.









