
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, abrió un nuevo debate sobre el impacto de las redes sociales en niños y jóvenes al cuestionar el funcionamiento de las plataformas digitales y, especialmente, el sistema de scroll infinito. La mandataria advirtió que estas herramientas pueden generar dependencia, afectar la salud mental y alterar los hábitos de sueño, por lo que planteó analizar posibles regulaciones.
Sheinbaum cuestionó el uso del scroll infinito
La presidenta mexicana puso el foco en las estrategias utilizadas por las plataformas digitales para mantener conectados a los usuarios durante períodos prolongados. Según su planteo, los algoritmos están diseñados para captar la atención y favorecer un consumo continuo de contenidos.
Uno de los principales elementos señalados fue el desplazamiento infinito o scrolling infinito, una modalidad que permite pasar de una publicación a otra sin llegar a un punto final. A esto se suma la reproducción automática de videos y la selección personalizada de contenidos mediante algoritmos.
Para Sheinbaum, estas características pueden favorecer comportamientos compulsivos, especialmente entre los usuarios más jóvenes, que pasan cada vez más tiempo frente a las pantallas.
La presidenta consideró necesario discutir el impacto de estas tecnologías desde una perspectiva que contemple tanto sus beneficios como los posibles efectos negativos sobre el bienestar.
Qué efectos pueden generar las redes sociales: el debate que planteó el gobierno de México
El debate planteado por el Gobierno mexicano incluye la relación entre el uso intensivo de plataformas digitales y diferentes problemas vinculados con la salud mental. Entre las consecuencias mencionadas aparecen la ansiedad, la depresión y las alteraciones en las horas de sueño.

El problema adquiere una dimensión particular durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que los hábitos digitales pueden influir en la manera en que los jóvenes se relacionan, estudian, descansan y desarrollan actividades fuera de las pantallas. La reproducción inmediata de contenidos y la posibilidad de recibir estímulos de manera permanente pueden dificultar que los usuarios interrumpan voluntariamente la navegación.
Sin embargo, el planteo oficial no apunta a eliminar las redes sociales. Sheinbaum sostuvo que una prohibición general sería poco práctica y que el objetivo debería centrarse en generar herramientas de educación digital y establecer reglas consensuadas.
México busca abrir un debate sobre la regulación digital
Frente a este escenario, la presidenta propuso impulsar un debate nacional con especialistas para analizar el funcionamiento de las plataformas y evaluar posibles medidas regulatorias.
La intención es reunir distintas perspectivas para determinar qué mecanismos podrían implementarse sin impedir el acceso a las herramientas digitales ni limitar de manera excesiva la libertad de los usuarios.

El objetivo sería encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica, acceso a internet y protección de los sectores más vulnerables frente a los mecanismos de captación de atención. En ese proceso también se plantea revisar el uso de teléfonos celulares en los establecimientos educativos. La discusión apunta a establecer criterios que permitan reducir las distracciones durante las clases y recuperar espacios destinados a la interacción presencial.
El desafío de recuperar la convivencia fuera de las pantallas
La propuesta también contempla fomentar actividades que permitan a niños y jóvenes recuperar hábitos alejados de los dispositivos electrónicos. Entre las alternativas mencionadas aparecen la lectura, la convivencia presencial y otras actividades sociales.
La discusión sobre las redes sociales plantea así un desafío que va más allá del tiempo de uso de los celulares. Para el Gobierno mexicano, también resulta necesario analizar cómo las plataformas modifican los hábitos cotidianos y qué herramientas pueden ofrecerse a las familias para acompañar a los menores.














