Brasil lleva a cabo este domingo las elecciones presidenciales, donde se disputan el poder el actual mandatario, Lula da Silva, y Flávio Bolsonaro, hijo del condenado ex presidente Jair Bolsonaro.
La victoria de uno u otro tendrá un gran impacto en la región y, sobre todo, en Argentina, que mantiene firme sus intenciones de reformar el Mercosur y con un triunfo de la oposición esto seria más factible.
La Casa Rosada pretende poner en agenda una modificación que incluya reducir barreras comerciales, revisar el Arancel Externo Común, simplificar la estructura institucional y ampliar la flexibilidad para que los países miembros puedan alcanzar acuerdos con terceros mercados.
Lo que se sabe hasta el momento es que no habrá una victoria arrolladora ni tampoco se conocerá el próximo presidente en primera vuelta.
Sin embargo, el primer resultado resultará clave para prever qué política decidirá adoptar el país hacia adelante.
También para ver qué sucederá en la relación con Argentina, uno de sus principales aliados y socios comerciales.

La mirada desde Balcarce 50
Lo que prefiere la administración nacional es, por defecto, una victoria de Bolsonaro. Milei mantuvo distintos encuentros con el hijo del ex presidente y ratificó su apoyo en uno de los cierres de campaña, donde ambos se mostraron juntos y comprometidos.
En caso de que Bolsonaro se corone y Milei sea reelecto en 2027, sería la primera vez en mucho tiempo en la que dos jefes de Estado de una misma ideología coinciden en el poder.
En la práctica, esto permitiría que las exportaciones hacia Brasil sean más baratas, lo que traería una mayor demanda de brasileros hacia los bienes argentinos. También se encarecería el precio de las importaciones.
Panorama actual: intercambio comercial y situación diplomática
De acuerdo al último informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el comercio bilateral entre ambos países se encuentra en estado deficitario.
En materia diplomática la relación se encuentra en un punto de tensión clave. Luego de distintas idas y vueltas entre ambos mandatarios, donde Milei comenzó insultando a Lula y acusándolo de haberle financiado la campaña presidencial a Sergio Massa, en 2023.
El conflicto escaló de ambos lados hasta que la administración brasilera tomó la decisión final de quitar a su embajador y romper los vínculos diplomáticos. La relación quedó reducida al nivel de encargado de negocios.
















