
El 19 de junio de 1991, Pablo Emilio Escobar Gaviria se entregó a la justicia de Colombia y terminó recluido en La Catedral, una cárcel de lujo construida según sus propias condiciones. Tras pasar años abandonada luego de su fuga en 1992, la prisión se convirtió en un refugio que recibe ancianos sin recursos y que intenta despegarse del narcoturismo.
La que fue la “jaula de oro” donde el narcotraficante más famoso planeaba crímenes, reunía a celebridades, familiares y hasta futbolistas y hasta llegó a asesinar a colegas por traición, pasó a ser un espacio marcado por imágenes religiosas, placas con oraciones y algunas de fotografías del mismo Escobar, quien aparece junto a la leyenda “Quien no conoce su historia está condenado a repetirla”.
El origen de La Catedral: la cárcel autoconstruida por Pablo Escobar en 1991
Escobar se entregó a las autoridades como parte de un acuerdo con el entonces presidente de Colombia, César Gaviria. A cambio de no ser extraditado a Estados Unidos, accedió a ponerse en manos de la justicia y fue trasladado a la lujosa cárcel ubicada en la aldea La Miel, del municipio de Envigado.

Pese a tener una cerca eléctrica y muros rocosos, lo que debía ser una prisión para el jefe del Cartel de Medellín en realidad fue un complejo 5 estrellas para criminales. El lugar tenía vistas a la ciudad, amplias habitaciones en vez de celdas, salas de juegos, gimnasio, catarata natural y hasta una cancha de fútbol que llegó a funcionar como helipuerto.
Esta “jaula de oro” estaba rodeada por árboles de una reserva ecológica. Allí, familiares, amigos y socios del capo narco lo visitaban para disfrutar de banquetes y fiestas con alcohol, drogas y mujeres. Además, desde aquel complejo Escobar manejaba sus negocios ilícitos, planeaba atentados, ordenaba asesinatos y creó una red de sobornos para seguir recaudando dinero desde prisión.
Cuando el pueblo colombiano se enteró de estos beneficios, el presidente Gaviria buscó trasladar al líder criminal a una cárcel de verdad, pero este se anticipó y se fugó el 22 de julio de 1992 al traspasar un muro de yeso que se levantó durante la construcción del penal, con la complicidad de los guardias.

La “jaula de oro”: la prisión privada donde Pablo Escobar recibía a estrellas del fútbol
En el predio todavía se mantiene la cancha de fútbol construida por orden de Pablo Escobar, una de las tantas comodidades de su “jaula de oro”.
Juan Pablo Escobar, el hijo del líder del Cartel de Medellín, cuenta en su libro “Pablo Escobar, mi padre” que por el verde césped de La Catedral vio pasar a importantes estrellas de fútbol como René Higuita, Faustino “Tino” Asprilla, Víctor Hugo Aristizábal y Leonel Álvarez.
Además, quien realice uno de los tours que recorren la vida del “Patrón del Mal”, podrá ver videos en el que se puede ver a parte de la Selección de Colombia ascendiendo por un camino de tierra hacia la cárcel ante las caras de asombro y admiración de los soldados cercanos al capo narco.
Para recibir a importantes futbolistas, Escobar dotó al campo de juego de su “jaula de oro” con un césped perfecto, un sistema de drenaje valuado en miles de dólares y una iluminación tan potente gracias a la cual, según varios relatos, la gente de Medellín se enteraba cuándo había fútbol en La Catedral.

De penal narco a asilo para ancianos: la transformación de La Catedral 21 años después
Tras la fuga de Pablo Escobar en 1992, el predio pasó al abandono total por más de 20 años. Ahora, allí funciona la Fundación Monástica San Benito Abad, manejada por monjes benedictinos, quienes se encargan del asilo de ancianos, de un monasterio y de una iglesia con la imagen de la Virgen Desatanudos.
El lugar tiene un contraste marcado. Además de la religión, cada día cuenta con visitas turísticas de colombianos y extranjeros que van tras un la historia de Escobar. “Antes cerrábamos los lunes, pero eso era imposible. La gente se nos metía”, relató a la agencia EFE uno de los cuidadores del geriátrico construido en 2012.
“Acá ya no existe nada de la funesta época que nos tocó vivir. Lo que usted ve fue construido con mucho sacrificio por parte del monje administrador. No los engañe y ojalá no se deje engañar. Estos espacios no hacen parte del narcoturismo. Por favor, déjenos en paz”, se lee en uno de los carteles del predio, que mandó a instalar el padre Elkin Ramiro Vélez, director de la fundación y del monasterio.
A La Catedral, que permaneció varios años en ruinas después de la fuga de Escobar, no solo suben deportistas, feligreses y ancianos, lo siguen haciendo viajeros que persiguen historias sobre narcoterrorismo, escondites, dólares y drogas.

La disputa actual en Colombia: por qué grupos religiosos se enfrentan por el predio de La Catedral
Mientras permanece estancada la propuesta de construir un estudio musical en La Catedral para cambiar la imagen del histórico predio, dos fundaciones religiosas mantienen un conflicto por su utilización.
La disputa involucra a la Fundación Monástica San Benito Abad y a la Fundación Abadía Benedictina Nuestra Señora de Walsingham, representada por Elkin Vélez, quien dejó de pertenecer a la Iglesia en enero de 2025.
La entidad encabezada por Vélez posee el comodato de una parte del lugar. En otro sector de 26.000 metros cuadrados funciona al hogar donde residen adultos mayores. Sus habitantes denunciaron que la Alcaldía de Envigado busca desalojarlos, pese a que dependen principalmente de la caridad. Ante esta situación, se presentó una tutela para frenar la medida y permitir que la fundación continúe prestando asistencia.
También existen interrogantes sobre más de 600 millones de pesos entregados a Vélez entre 2014 y 2016 por el alojamiento de carabineros, ya que esos recursos no se reflejarían en mejoras edilicias.
La Alcaldía, por su parte, afirmó que no existe una disputa por el predio, sino una “ocupación ilegal”. Además, acusó a los administradores del hogar de cobrar entradas para realizar recorridos vinculados con Pablo Escobar y el narcoturismo.
















