Por Federico Juanto
Dolarización de hecho, salarios precarios y jubilaciones congeladas: los testimonios que muestran la dura realidad económica de Venezuela
Un informe especial de Federico Juanto, desde Caracas, para Canal 26. Estudiantes, trabajadores y jubilados cuentan cómo viven día a día y qué esperan para el futuro próximo.
En las avenidas de la capital venezolana conviven hoy dos realidades opuestas. Por un lado, restaurantes concurridos, centros comerciales abiertos y una evidente sensación de menor represión social; por el otro, la angustia cotidiana de millones de ciudadanos que intentan estirar ingresos insuficientes para llegar a fin de mes.
Tras la salida de Nicolás Maduro del poder en enero de 2026, Venezuela comenzó a transitar una nueva etapa con la meta de dejar atrás una década de colapso, hiperinflación y un éxodo masivo sin precedentes. La economía dejó de caer en picada, pero la reconstrucción apenas comienza y el desafío por delante es monumental.
Una paradoja económica: crecimiento en las cifras, asfixia en la calle
La coyuntura bajo la presidencia de Delcy Rodríguez muestra una profunda contradicción. El país atraviesa una apertura comercial acelerada y un crecimiento en los indicadores macroeconómicos. Sin embargo, ese dinamismo no se traduce en el bolsillo del ciudadano común.
Aunque la desaceleración inicial permitió un leve alivio en la escalada de precios, la inflación continúa devorando los sueldos. El panorama salarial refleja la gravedad del estancamiento:
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- Ingreso promedio activo: se ubica en apenas USD 237 al mes, un monto claramente insuficiente para cubrir la canasta básica familiar.
- Salario mínimo real: se mantiene en niveles críticos de precariedad.
- Dolarización de hecho: el bolívar sigue en circulación, pero perdió la batalla cotidiana: el 70% de las transacciones comerciales en el país ya se realizan en dólares.
Esta “normalidad” de consumo y abastecimiento se ha convertido en un privilegio exclusivo para el segmento de la población que logra percibir sus ingresos en divisas.
El duro golpe de los terremotos de junio de 2026
A la compleja transición económica se sumó una catástrofe natural que frenó el incipiente proceso de recuperación. A mediados de año, una serie de fuertes terremotos consecutivos en junio de 2026 azotó al país, dejando consecuencias devastadoras:
- Pérdidas económicas: Estimadas entre USD 10.000 millones y USD 100.000 millones.
- Infraestructura destruida: Más de 1.400 edificios colapsaron o sufrieron daños severos, incluyendo centros de salud y hospitales.
- Respuesta internacional: Organismos multilaterales debieron desembolsar de emergencia millones de dólares en ayuda humanitaria para contener la crisis edilicia y sanitaria.
Jóvenes sin vivienda y jubilados en el olvido
El impacto social de la crisis prolongada sigue mostrando sus heridas más profundas en la demografía y en los sectores más vulnerables.
Entre 2016 y 2024, más de 7 millones de venezolanos emigraron, de los cuales el 40% tenía menos de 30 años. Hoy, los jóvenes que permanecen y los profesionales que evalúan retornar enfrentan un obstáculo crítico: el acceso a la vivienda propia y los altos costos de los alquileres, convertidos en una barrera insuperable para consolidar un proyecto de vida.
Por su parte, el sector de los jubilados y pensionados continúa siendo el más golpeado de la sociedad. La pensión básica oficial permanece congelada desde marzo de 2022, dejando a cientos de miles de adultos mayores en una situación de extrema vulnerabilidad y dependencia familiar o de ayuda asistencial.







