
Lucía Sosa, la mujer detenida por la muerte de su hija de dos años en Villa Gesell, se negó a declarar durante la audiencia de indagatoria ante la Justicia. El caso reavivó una escalofriante secuencia que conmocionó a todos: con el fallecimiento de la pequeña Isabella, ya son tres las hijas de la sospechosa que murieron en circunstancias dudosas en los últimos trece años.
Frente a la gravedad del hecho y los resultados preliminares, los investigadores analizan la posibilidad de modificar la calificación legal de la causa. Aunque por el momento no hubo cambios formales, una de las hipótesis centrales que evalúa la fiscalía es agravar la imputación y pasar de abandono de persona a homicidio agravado por el vínculo.
La investigación dio un giro determinante a partir de las pericias médicas. Sosa había llevado el cuerpo de Isabella al Hospital Municipal Arturo Illia asegurando que la nena se había broncoaspirado mientras tomaba la mamadera. Sin embargo, la autopsia echó por tierra su versión y reveló que la pequeña murió por una hipoxemia -falta de oxígeno en sangre- provocada por una asfixia obstructiva que derivó en un paro cardíaco.

La muerte de las otras dos hijas de Lucía Sosa
La confirmación de la asfixia devolvió el foco de los investigadores sobre el oscuro historial familiar de la acusada, quien años atrás ya había sido juzgada por la muerte de dos de sus hijas y terminó absuelta.
- El caso de 2013: una de sus bebés, de apenas seis meses de vida, falleció en circunstancias atribuidas en su momento a severas complicaciones respiratorias.
- El caso de 2016: su otra hija, Yazmín, de 11 meses, falleció en Mar del Plata. Por este hecho, Sosa y su pareja de aquel entonces abandonaron su vivienda, permanecieron prófugos durante una semana y estuvieron detenidos casi dos años.
- El juicio de 2018: en aquel proceso oral, los jueces Juan Manuel Sueyro, Mariana Irianni y Fabián Riquert descartaron lesiones traumáticas o indicios de abuso sexual y atribuyeron ambas muertes a fallos respiratorios, dictaminando la absolución de la mujer.
A ocho años de aquel fallo, la muerte de una tercera hija bajo un patrón similar volvió a encender todas las alarmas judiciales. La fiscalía intenta reconstruir en detalle los últimos movimientos de Sosa y determinar qué ocurrió a puertas cerradas dentro de la vivienda antes del deceso de la menor.

















