Visita guiada gratuita al Congreso Nacional.
Visita guiada gratuita al Congreso Nacional. Foto: Pato Daniele

El aumento de sueldos de los senadores fue confirmado días atrás y generó tensión en el arco político. Con un ajuste del 9,4% desglosado entre diciembre y mayo a los legisladores en sus ingresos, sus sueldos pasaron a $11,5 millones en bruto mensuales.

Los diputados no están atados a este ajuste y varios legisladores plantearon la derogación de la norma sancionada en 2024 sobre el aumento de las dietas. De hecho, Victoria Villarruel, presidenta de la Cámara Alta, se mostró en contra del aumento luego de firmarlo por su deber: “Queda a criterio de cada senador donar o cobrar el aumento”, dijo.

Sesión en el Senado. Foto: X @SenadoArgentina

Cómo funciona el “enganche” de los sueldos en el Senado

El llamado “enganche” de las dietas en el Senado es el mecanismo por el cual los sueldos de los senadores quedan automáticamente atados a las paritarias del personal legislativo. Esto implica que cada vez que los trabajadores del Congreso obtienen un aumento salarial a través de sus negociaciones sindicales, ese incremento se traslada de manera directa a las remuneraciones de los legisladores, sin necesidad de un nuevo debate o votación específica en el recinto.

El sistema fue incorporado en abril de 2024 a partir de una iniciativa impulsada por el entonces senador Juan Carlos Romero, aprobada de forma exprés y sin discusión profunda. Desde entonces, el mecanismo se mantiene vigente y explica por qué las dietas pueden incrementarse incluso en contextos de alta sensibilidad social, como crisis económicas o ajustes del gasto público.

José Mayans. Foto: NA
José Mayans acompañó la medida.

En su iniciativa, Romero fue acompañado por los senadores peronistas José Mayansy Juliana Di Tullio; los radicales Pablo Blanco y Daniel Kroneberger; la neuquina Lucila Crexell, el correntino Carlos Camau Espínola, la misionera Sonia Rojas Decut y el libertario Bruno Olivera Lucero.

Cuáles son las críticas al aumento de los senadores

Las críticas al “enganche” se centran en la falta de control político sobre los aumentos. Legisladores como Pablo Cervi y José María Carambia sostuvieron que el sistema desdibuja la responsabilidad de los propios senadores, ya que sus ingresos crecen por inercia y no por una decisión explícita que pueda ser discutida públicamente. A su vez, advirtieron que esta lógica dificulta ajustar los salarios de la dirigencia a la realidad económica del país.

Victoria Villarruel, vicepresidenta de Argentina.
Victoria Villarruel, vicepresidenta de Argentina. Foto: REUTERS

En medio de la polémica, la vicepresidenta Victoria Villarruel habilitó una salida individual al permitir que cada senador decida si cobra o dona el aumento. Sin embargo, esa opción no modifica el funcionamiento estructural del “enganche”, que continúa siendo el eje del debate y cuya eventual eliminación requeriría un acuerdo político amplio dentro de la Cámara alta.

También sumó su rechazo el senador José María Carambia de Moveré por Santa Cruz. “El trabajador legislativo necesita aumentos, entonces le dan aumentos y sube automáticamente el de los senadores. Eso es lo que hay que sacar, el enganche”, expuso.