El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, recibió una ovación durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas después de afirmar que “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”. La frase formó parte de un planteo más amplio contra las presiones externas y las “tentaciones hegemónicas” de Estados Unidos en América Latina.
Lula sostuvo que Brasil y los países de la región necesitan construir vínculos internacionales basados en la cooperación y contar con “socios con una agenda positiva”, en lugar de quedar sujetos a presiones de otras potencias.
La definición generó una reacción favorable entre los presentes en el recinto de la Asamblea General, donde el mandatario brasileño desarrolló buena parte de su discurso alrededor de la defensa del multilateralismo y de una mayor autonomía de los países del sur global.
Durante su intervención, el presidente brasileño cuestionó las que definió como “tentaciones hegemónicas” de Estados Unidos en América Latina y planteó la necesidad de que la región mantenga relaciones internacionales basadas en el respeto entre los países. En ese marco, afirmó: “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.
Sumado a eso, Lula sostuvo que América Latina necesita establecer asociaciones que permitan avanzar en una agenda propia y reclamó vínculos con “socios con una agenda positiva”.
El planteo se produjo en un contexto de fuertes tensiones internacionales y mientras los gobiernos de la región mantienen distintas posiciones respecto de la política exterior de Estados Unidos.
El mandatario brasileño también cuestionó el funcionamiento de las Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad: consideró que el organismo atraviesa el momento “más crítico” desde que pronunció su primer discurso ante la Asamblea General, en 2003.
Lula criticó particularmente el “inmovilismo” del Consejo de Seguridad y volvió a reclamar una reforma que permita incorporar a nuevos integrantes, especialmente a países del sur global. Brasil sostiene desde hace años su aspiración a ocupar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad en caso de que se concrete una reforma del organismo.
El conflicto entre Rusia y Ucrania también formó parte del discurso. Lula defendió una salida negociada y planteó la necesidad de recuperar los mecanismos diplomáticos para resolver las guerras y las crisis internacionales.
De esta manera, el presidente brasileño volvió a plantear la necesidad de fortalecer el diálogo entre las partes y cuestionó el predominio de las respuestas militares frente a los conflictos. Su intervención ante la Asamblea General estuvo atravesada por una defensa del multilateralismo y por el reclamo de una mayor participación de los países en desarrollo en los principales organismos internacionales.












