Turdilli Foto: Pinterest

Los Turdilli son un clásico de la pastelería de Calabria, en el sur de Italia. De textura suave y forma rústica, estos bocados dulces se preparan con ingredientes accesibles y son perfectos para compartir. Y aunque cuando pensamos en comida italiana solemos imaginarnos pizzas o incluso helados, esta delicia dulce se lleva todos los aplausos de los comensales.

Con una textura crujiente por fuera y tierna por dentro, los turdilli suelen prepararse en época navideña, aunque cada vez son más populares como opción casera para acompañar un café o agasajar a invitados con esta receta. Además, tienen una ventaja extra: se elaboran con ingredientes fáciles de conseguir y sin complicaciones técnicas.

Turdilli Foto: Pinterest

Turdilli calabreses: receta tradicional

Ingredientes (para 4 a 6 personas)

Para la masa:

  • 500 g de harina 0000
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • Ralladura de 1 naranja o limón
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 125 ml de vino tinto seco (puede ser reemplazado por licor tipo anís o marsala)
  • 1 huevo (opcional, algunas recetas lo llevan)
  • Agua tibia (cantidad necesaria)

Para freír:

  • Aceite vegetal en cantidad suficiente

Para el baño:

  • 250 g de miel
  • 2 cucharadas de azúcar
  • Un chorrito de jugo de naranja (opcional)
  • Opcionales para decorar:
  • Confites de colores
  • Azúcar impalpable
  • Canela extra

Preparación paso a paso

En un bowl grande, mezclar la harina, la sal, la canela y la ralladura de cítricos. Agregar el aceite y el vino tinto (y el huevo, si se usa). Comenzar a amasar agregando agua tibia de a poco, hasta formar una masa suave y maleable. No debe pegarse a las manos y dejar reposar tapada unos 30 minutos.

Luego, tomar porciones de masa, hacer rollitos largos (como si fueran para ñoquis) y cortar trocitos de 2-3 cm. Podés pasarlos por un tenedor o una tablita de ñoquis para darles textura, o simplemente dejarlos lisos. La idea es que parezcan mini ñoquis.

Turdilli Foto: Pinterest

Calentar aceite en una sartén profunda o cacerola y freír los turdilli en tandas hasta que estén dorados y crujientes. Retirar sobre papel absorbente. En una cacerolita, calentar la miel con el azúcar (y jugo de naranja si se desea), sin que hierva y colocar los turdilli fritos dentro y mezclarlos bien hasta que se impregnen completamente.

Disponerlos en una fuente y espolvorear con confites, azúcar impalpable o más canela. Podés hacerlos con anticipación: se conservan bien varios días si los guardás en un recipiente hermético.