El postre baklava. Foto: Grok.

El baklava, este postre tradicional de origen mediooriental y adoptado por diferentes culturas, es un clásico de la repostería que en sus inicios se presentaba como un manjar reservado a celebraciones de trascendencia.

La clave del baklava está en la masa filo, extremadamente fina, casi transparente, que se superpone en múltiples capas. Entre ellas se intercalan frutos secos triturados, como nueces, pistachos o almendras, y todo se termina con un almíbar perfumado que aporta dulzor y humedad sin perder el crocante característico.

Preparar esta exquisitez en casa es posible, por lo que se puede disfrutar de un postre elegante y aromático para cualquier ocasión que se lo desee.

El postre baklava. Foto: Grok.

La receta de baklava casero, para cuatro personas

Ingredientes

  • 1 paquete de masa filo (aproximadamente 20 hojas)
  • 200 g de manteca derretida
  • 200 g de nueces picadas
  • 100 g de pistachos picados
  • 100 g de almendras picadas
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharadita de canela en polvo

Para el almíbar:

  • 250 ml de agua
  • 200 g de azúcar
  • 100 g de miel
  • 1 trozo de cáscara de limón
  • 1 cucharada de agua de azahar o jugo de limón

Preparación paso a paso:

Precalentar el horno a 170 °C y enmantecar una fuente rectangular. Mezclar los frutos secos con el azúcar y la canela.

Colocar una hoja de masa filo en la fuente, pincelar con manteca derretida y repetir hasta formar seis capas.

Se puede utilizar pistachos para preparar el baklava. Foto: Ezequiel Alippe.

Distribuir una parte del relleno y continuar alternando capas de masa y relleno, finalizando con seis capas de masa enmantecadas.

Cortar el baklava en rombos o cuadrados antes de hornear.

Hornear durante 45 minutos, hasta que esté dorado y crujiente.

Almíbar:

Mientras se hornea, hervir agua, azúcar, miel y cáscara de limón durante 10 minutos. Retirar del fuego y agregar agua de azahar o jugo de limón. Al salir del horno, verter el almíbar caliente sobre el baklava y dejar reposar varias horas, idealmente de un día para otro.

Consejos:

Manipular la masa filo con cuidado y mantenerla cubierta para que no se seque. No escatimar en manteca para lograr un hojaldrado crujiente. Servir a temperatura ambiente y decorar con pistachos picados. El resultado es un postre intenso, aromático y equilibrado que resume siglos de tradición en cada bocado.