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Victoria Martín, taxista: “Tuve compañeros que me gritaron cosas como ‘ahí no podés cargar’ o ‘como sos mujer no se te puede decir nada’”

La conductora de 54 años relató las dificultades y anécdotas de su trabajo, y destacó que cada vez más mujeres se suman al sector.

La conductora de 54 años relató las dificultades y anécdotas de su trabajo.
La conductora de 54 años relató las dificultades y anécdotas de su trabajo. Foto: Gemini
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Victoria Martín, taxista de 54 años, recorre las calles de Madrid con una mirada distinta sobre un oficio históricamente asociado a los hombres. Después de trabajar como comercial y verse obligada a reinventarse por la crisis, encontró en el taxi una salida laboral que le permite algo poco común: decidir cómo organizar su tiempo.

Según la séptima edición del Observatorio de la Mujer Taxista de Freenow by Lift, el 91% de las mujeres taxistas valora la posibilidad de conciliar la vida laboral y personal, una flexibilidad que no suele encontrarse en otros trabajos. Martín asegura que esa libertad fue clave para elegir el volante: “Lo bueno del taxi es que puedo planificar mi jornada y organizar las horas de trabajo como mejor me convenga”.

Aunque las mujeres siguen siendo minoría, la percepción dentro del sector está cambiando. El 85% de las taxistas consultadas en el informe considera positiva su integración con los colegas varones, un avance respecto de años anteriores. “Cada vez somos más las mujeres que nos ponemos al volante”, remarcó Martín, que lleva ocho años en el rubro.

La taxista contó su experiencia. Foto: Gemini

Prejuicios, discriminación y el desafío de normalizar a la mujer taxista

A pesar de los avances, los prejuicios persisten. Martín relató que, en más de una ocasión, vivió situaciones incómodas tanto con colegas como con pasajeros: “He tenido compañeros que me gritaron cosas como ‘ahí no podés cargar’ o ‘como sos mujer no se te puede decir nada’. Y también clientes que levantan la mano para pedir un taxi y, cuando ven que sos mujer, hacen como que no te vieron para subirse al siguiente”.

La sorpresa de los pasajeros todavía es habitual. “Una frase que se repite mucho es ‘anda, una mujer’. Y yo digo, sí, las mujeres también somos taxistas, y no debería ser motivo de sorpresa”, contó.

Según el informe, más de la mitad de las conductoras siente mayor respaldo de sus compañeros. Martín coincide: “Hay de todo, pero en general me sentí bien acogida y creo que eso es muy positivo”.

Libertad, jornadas exigentes y el lado humano del taxi

El atractivo principal del taxi para Martín es la posibilidad de manejar sus horarios. “Si un día quiero hacer más horas para estar más libre otro día, puedo hacerlo. Eso no pasa en una oficina convencional”, explicó.

Las jornadas pueden ser largas y exigentes, pero para ella la recompensa está en la libertad y en el trato con la gente. “Siempre intento que mis pasajeros se sientan cómodos. Algunos son más habladores, otros prefieren el silencio. Aprendés a distinguir qué prefiere cada uno”, relató.

Entre las anécdotas más emotivas, recordó el caso de una pasajera argentina que olvidó toda su documentación en el taxi: “Me puse en contacto para devolvérsela y la mujer me abrazó como si le hubiese salvado la vida. Fue muy emotivo y demuestra que el trato humano sigue siendo esencial”.

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