
La interiorista Natalia Zubizarreta dejó en claro que la elegancia en el hogar no depende de tener todo nuevo, sino de lograr espacios que parezcan construidos a lo largo del tiempo.
Zubizarreta compartió 10 trucos fundamentales para transformar cualquier ambiente y conseguir ese efecto de casa de revista, pero con personalidad y sin grandes presupuestos.
Cortinas desde el techo y caída perfecta
Uno de los cambios más simples y efectivos es colgar las cortinas desde el techo, no solo justo encima del marco de la ventana. Así, la habitación se ve más alta y elegante. Además, la caída debe ser suficiente para rozar el suelo: las cortinas cortas dan un aspecto descuidado. Para un plus de sofisticación, Zubizarreta recomienda elegir lino lavado o mezclas de lino y algodón, que aportan una textura serena y natural.
Iluminación cálida y en capas
La iluminación puede arruinar o realzar cualquier ambiente. El error más común es usar luces demasiado blancas o frías, que endurecen los materiales y restan calidez. La interiorista aconseja optar siempre por temperaturas cálidas, alrededor de 2700K, especialmente en salones y dormitorios. Pero no alcanza con cambiar las bombillas: es fundamental crear diferentes capas de luz combinando lámparas de pie, de mesa, apliques y puntos de luz indirecta para lograr atmósferas más agradables y sofisticadas.

Alfombras grandes y bien ubicadas
Un error frecuente es elegir alfombras demasiado chicas, que flotan en el centro del living y hacen que el espacio parezca más pequeño. Lo ideal es que al menos las patas delanteras de los sofás y butacas descansen sobre la alfombra, unificando la composición y sumando amplitud. Según Zubizarreta, una alfombra grande genera el efecto contrario al esperado: agranda visualmente la estancia.
Menos objetos, más criterio
La acumulación de adornos y recuerdos puede saturar el ambiente y generar caos visual. La experta recomienda editar y quedarse solo con piezas que tengan personalidad. “Es preferible tener tres objetos con presencia que quince pequeños adornos sin relación entre sí”, afirma. Así, cada elemento destaca y la casa respira mejor.
Texturas que suman profundidad
Trabajar con una paleta neutra no significa renunciar al interés visual. La clave está en sumar texturas: madera envejecida, lino, cerámica artesanal, piedra natural o fibras vegetales aportan profundidad y autenticidad. En cambio, los materiales artificiales o muy brillantes suelen restar calidez y personalidad.
Paleta cromática coherente
La armonía visual se logra con una paleta de colores limitada y bien pensada. Zubizarreta sugiere elegir tres o cuatro tonos que dialoguen entre sí y mantenerlos en toda la casa. No se trata de que todo combine exactamente, sino de que los colores compartan una narrativa y generen sensación de orden y coherencia.

Ocultar el desorden visual
Cables, cargadores, routers y pequeños electrodomésticos a la vista generan sensación de desorden, incluso en casas limpias. La interiorista recomienda invertir en sistemas sencillos para ocultar estos elementos: cajas de mimbre, canaletas pintadas, cajones organizados. El orden visual tiene un impacto enorme en la percepción del espacio.
Paredes con intención
Ni vacías ni saturadas: las paredes deben vestirse con criterio. Una pieza de gran formato suele tener más impacto que muchos cuadros pequeños dispersos. También funcionan espejos, fotos personales, láminas bien enmarcadas o papeles pintados estratégicos. Las paredes son una oportunidad para aportar carácter y contar algo sobre quienes habitan la casa.
Mezclar diseño y piezas con historia
Evitar que todo sea nuevo y del mismo estilo es fundamental. La mezcla de piezas contemporáneas con muebles heredados, antigüedades, lámparas vintage o diseños icónicos aporta tensión visual y profundidad. No hace falta que sean objetos caros: lo importante es que tengan personalidad y cuenten una historia propia.
Aprovechar el vacío
El consejo más difícil de aceptar, según Zubizarreta, es dejar espacios vacíos. No todas las paredes necesitan cuadros ni todos los rincones un mueble. Los interiores más elegantes incorporan pausas, permitiendo que los elementos importantes destaquen y generando una sensación de calma.
La interiorista resume su filosofía en una frase: “Una casa elegante no es la que tiene todo nuevo, sino la que parece construida a lo largo del tiempo”. La clave está en mezclar capas, recuerdos, materiales nobles y piezas con personalidad para lograr ambientes auténticos, acogedores y profundamente personales.














