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Borges siempre lo supo: “La vida es una interesante aventura y moriremos emprendiendo esa aventura, feliz o con adversa fortuna”

En una de sus reflexiones más profundas, el escritor definió la existencia como una aventura que todos estamos destinados a emprender, aun sabiendo que algún día llegará a su final.

Jorge Luis Borges reflexionó en distintas oportunidades sobre el sentido de la vida y el destino. Foto: NA.
Jorge Luis Borges reflexionó en distintas oportunidades sobre el sentido de la vida y el destino. Foto: NA.
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Hay preguntas que parecen sencillas hasta que alguien como Jorge Luis Borges decide responderlas. ¿Qué es la vida? Para el escritor argentino, acaso no había una definición definitiva, sino una certeza mucho más profunda: estamos arrojados a una aventura cuyo final conocemos, aunque ignoremos casi todo lo que habrá de suceder en el camino.

La reflexión apareció en medio de una conversación en la que Borges evocó a Marco Aurelio y su idea de no ser amo ni esclavo. Para el escritor, incluso quien ocupa el lugar de quien manda queda, de algún modo, sometido a aquello que debe controlar.

Borges, uno de los escritores más importantes de Latinoamérica
Borges convirtió una pregunta sobre la existencia en una reflexión sobre la aventura de vivir. Foto: Archivo

“Lo que decía Marco Aurelio, ni amo ni esclavo, no hay que ser amo y no hay que ser esclavo, además el amo es un esclavo que tiene que preocuparse todo el tiempo de los otros, que me manda”.

La paradoja es profundamente borgiana: quien cree dominar también está sujeto. El amo depende de aquellos sobre los que ejerce su autoridad y, en esa dependencia, deja de ser completamente libre. Pero entonces llegó la pregunta que parecía inevitable: ¿qué es para usted la vida, Borges?

La respuesta no buscó una definición académica ni una sentencia solemne. Borges eligió una palabra que transforma la existencia en movimiento: aventura. “Tiene que ser una interesante aventura, que estamos comprometidos de esa aventura”.

La vida, entonces, no sería solamente aquello que nos sucede, sino aquello en lo que estamos comprometidos. Una aventura de la que nadie puede retirarse, porque todos somos, al mismo tiempo, protagonistas y pasajeros.

El escritor argentino habló sobre la vida, la libertad y la certeza de la muerte. Foto: Foto generada con IA Canal 26

Y existe una ironía final. Sabemos que la aventura termina, pero no sabemos qué encontraremos antes de llegar a ese último instante. Borges lo expresó con la serenidad de quien contempla una verdad inevitable: “Y por contraste, y que moriremos emprendiendo esa aventura, con feliz o con adversa fortuna”.

La vida como una aventura inevitable

En apenas unas palabras, Borges reúne dos extremos que parecen contradictorios: la incertidumbre de vivir y la certeza de morir. El recorrido es imprevisible; el final, en cambio, forma parte de la única certeza que acompaña a todos los hombres.

La fortuna puede ser feliz o adversa. Puede haber triunfos, pérdidas, encuentros, despedidas y caminos que jamás imaginamos tomar. Pero la aventura continúa mientras estamos en ella.

Jorge Luis Borges
Para Borges, la existencia podía entenderse como una aventura cuyo desenlace todos conocemos.

Quizás allí resida la fuerza de aquella respuesta de Borges. No se trata de encontrar una explicación definitiva para la existencia, sino de aceptar que vivir implica participar de una historia cuyo desenlace conocemos sin conocer sus páginas intermedias.

Como en tantos de sus textos, Borges parece situar al ser humano frente a un misterio: sabemos que el tiempo avanza, sabemos que el final llegará, pero seguimos caminando.

Y en ese recorrido, precisamente porque no conocemos la fortuna que nos espera, la vida conserva su condición de aventura.

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