
El potus es una de esas plantas que son resistentes a todo y que se adaptan a distintos ambientes sin exigir demasiado. Y aunque pueden crecer en ambientes de interior, lo cierto es que con los días de calor, las condiciones cambian y es necesario prestarle atención al sustrato y al estado general de la planta.
En ese contexto, un curioso truco casero comenzó a ganar popularidad entre los amantes de las plantas: colocar cubitos de hielo sobre la tierra del potus para que se derritan lentamente. La idea busca aportar agua de manera gradual y evitar que todo el líquido llegue de golpe a la maceta. Pero, ¿realmente funciona y cómo debería utilizarse?

El principio detrás de este método es simple: a medida que el hielo se derrite, va liberando pequeñas cantidades de agua fría sobre el sustrato, en lugar de hacerlo de una sola vez como ocurre con un riego convencional.
La idea fue realizada por Tom Knight, fundador de OurHouseplants y miembro de la Royal Horticultural Society, explicó que, en determinadas circunstancias, los cubos de hielo pueden utilizarse para regar plantas de interior, ya que permiten entregar humedad de una forma “controlada y medida”.
Por qué es bueno regar el potus con cubitos de hielo en los días de calor
La técnica puede resultar práctica en determinadas situaciones, por ejemplo, cuando la maceta está en un lugar de difícil acceso o cuando se busca aportar agua de forma progresiva. Sin embargo, no existe una cantidad universal de cubos que pueda aplicarse a cualquier potus.
El tamaño del recipiente, el tipo de sustrato, la temperatura del ambiente y el drenaje son algunos de los factores que determinan cuánta agua necesita la planta. Por eso, antes de colocar hielo, lo más importante es observar la tierra y comprobar si realmente necesita humedad.
Cuáles son los beneficios principales de poner cubos de hielo en el potus
Una de las principales características de este método es que el agua se libera lentamente mientras el hielo se derrite. Esto puede resultar útil para aportar pequeñas cantidades de humedad de manera progresiva y evitar un exceso de agua repentino.
Entre los beneficios que explican la popularidad de esta técnica se encuentran:
- Aporta agua de forma gradual: el hielo se derrite poco a poco y libera humedad sobre el sustrato.
- Es práctico: puede ser una alternativa puntual cuando resulta complicado acceder a la maceta para regarla.
- Es económico y sencillo: no requiere ningún elemento especial más allá de agua congelada.
De todos modos, los cubitos de hielo no deberían considerarse un reemplazo del riego tradicional. En este sentido, Knight considera que, en la mayoría de los casos, el agua a temperatura ambiente continúa siendo una opción más sencilla y confiable.

Además, hay que diferenciar la humedad ambiental de la humedad del suelo. El potus puede desarrollarse con una humedad relativa de entre 50% y 70%, aunque también tolera ambientes más secos. Para el riego, la recomendación es dejar que el sustrato se seque entre una aplicación y otra y, cuando llegue el momento de regar, hacerlo de manera abundante para que el agua alcance todo el sistema radicular.
Por eso, durante una ola de calor, el mejor indicador sigue siendo la propia planta: revisar la tierra, controlar el drenaje y observar sus hojas antes de decidir cómo regarla. El hielo puede ser un recurso puntual, pero no sustituye las necesidades de agua del potus ni un buen sistema de drenaje.
















